El Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA) Regional Atlántico marcó un hito en el país al convertirse en la primera institución de formación en obtener el sello ambiental colombiano en ganadería sostenible, un reconocimiento que posiciona al departamento como referente nacional en prácticas agropecuarias responsables.
La certificación fue otorgada por la Fundación Colombia Ganadera, con el respaldo de la Federación Colombiana de Ganaderos y el Fondo Nacional del Ganado, durante un evento realizado en Barranquilla.
El reconocimiento recae sobre la finca El Caney, ubicada en el municipio de Sabanalarga, donde funciona el Centro para el Desarrollo Agroecológico y Agroindustrial del SENA. Este espacio se ha convertido en un modelo de formación práctica, integrando sostenibilidad, innovación y producción ganadera.
Según explicó la directora regional, Jacqueline Rojas, este logro es el resultado de años de trabajo en conservación ambiental, manejo eficiente del agua, economía circular mediante biodigestores y la implementación de buenas prácticas ganaderas.
“El sello ambiental demuestra que estamos formando aprendices con los más altos estándares del país, comprometidos no solo con la producción, sino con la protección del entorno”, destacó.
Un modelo que va más allá del reconocimiento
El proceso, iniciado en 2019, transformó la finca en un “laboratorio vivo” donde los estudiantes participan activamente en sistemas sostenibles como:
- Implementación de sistemas silvopastoriles
- Reforestación y protección de bosques
- Manejo responsable de residuos
- Conservación de la biodiversidad
Además, este avance permitirá que el sello ambiental sea incorporado en los programas de formación del SENA, fortaleciendo el perfil de técnicos y tecnólogos en el sector agropecuario.
Para Carlos Alfonso Luque, presidente de la Junta Directiva de Fundagan, este logro marca el camino que debe seguir la ganadería en Colombia:
“Este es el deber ser del sector: producir sin afectar el agua, el suelo y la naturaleza”.
Impacto para el país
Actualmente, más de 60.000 hectáreas en Colombia ya se desarrollan bajo modelos sostenibles, lo que abre nuevas oportunidades para jóvenes rurales y fortalece la transición hacia una ganadería más responsable.
Con este reconocimiento, el Atlántico no solo suma un logro ambiental, sino que se posiciona como ejemplo de cómo la educación, la producción y la sostenibilidad pueden ir de la mano para transformar el campo colombiano.









