En el marco del Día de la Tierra, el Ecoparque Ciénaga de Mallorquín se consolida como uno de los principales referentes de recuperación ambiental en la región Caribe.
Ubicado entre los barrios La Playa y Las Flores, este ecosistema ha logrado transformarse con el paso de los años, dejando atrás un pasado marcado por la contaminación, la acumulación de residuos y el deterioro de sus hábitats naturales.
Gracias a procesos de intervención sostenible, restauración ecológica y educación ambiental, hoy el ecoparque no solo recibe a miles de visitantes, sino que también promueve la conservación de la biodiversidad y el respeto por el entorno.

Uno de los avances más significativos ha sido la recuperación del ecosistema de manglar, clave para la protección costera y la mitigación de fenómenos naturales. Estos actúan como barreras frente a inundaciones y tormentas, además de ser refugio de múltiples especies.
Actualmente, en Mallorquín habitan más de 155 especies de aves, 36 de peces, así como mamíferos, reptiles y crustáceos. Su riqueza vegetal incluye mangles rojo, amarillo, salado y gris, lo que lo convierte en un espacio estratégico para la biodiversidad del país.
Además de su valor ambiental, el ecoparque se ha posicionado como un escenario de turismo ecológico y aprendizaje, donde los visitantes recorren senderos rodeados de naturaleza y aire puro. Las autoridades reiteran el llamado a preservar el lugar, evitando dejar residuos que puedan afectar el ecosistema.
En esta fecha simbólica, Mallorquín representa una muestra de que la recuperación ambiental es posible cuando existe compromiso colectivo, planificación y conciencia ciudadana.








