El sindicato cuestiona la falta de diálogo social, la unilateralidad en las decisiones administrativas y la viabilidad financiera de los nuevos nombramientos ante las medidas preventivas que pesan sobre la institución.
La reciente restitución judicial de Silvia Gette Ponce en la rectoría de la Universidad Autónoma del Caribe ha desatado una nueva fase de tensión institucional, esta vez centrada en el clima laboral. El sindicato de trabajadores de la institución, Sintrauac, ha hecho pública una advertencia sobre lo que califican como decisiones administrativas “unilaterales” que ponen en riesgo la estabilidad laboral y los derechos convencionales de los empleados.
Ausencia de diálogo y riesgos administrativos
En un comunicado oficial, Sintrauac expresó su postura frente a la nueva dirección: si bien manifiestan respeto por la decisión judicial, dejan clara su oposición a que el rumbo de la universidad sea determinado por perfiles que, a su juicio, no cumplen con la trayectoria ética requerida para dirigir una institución de educación superior.
Más allá del ámbito legal, la preocupación principal del sindicato radica en la gestión actual. El gremio denuncia que se están tomando decisiones sobre reestructuración y contratación sin abrir espacios de concertación con los representantes de los trabajadores, ignorando el derecho a la asociación sindical.
Prevalencia de derechos convencionales
El sindicato ha sido enfático en recordar a la administración la jerarquía de las normas que rigen la relación laboral en la universidad:
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Convención Colectiva: Los acuerdos convencionales prevalecen sobre los estatutos y reglamentos internos de la universidad.
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Artículo 29: Cualquier traslado de personal exige, por norma, el acuerdo previo entre la universidad y el sindicato.
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Seguridad Laboral: La falta de un diálogo formal ha generado zozobra, pues se teme que la actual administración pase por encima de garantías previamente pactadas.
Llamado a la austeridad y la responsabilidad financiera
Un punto crítico en la denuncia de Sintrauac es la contradicción financiera. La universidad, actualmente bajo medidas preventivas y un estricto plan de mejoramiento exigido por el Ministerio de Educación, se encuentra en una situación fiscal delicada.
“Hacemos un llamado a la mesura a la rectora, Silvia Gette Ponce, especialmente en lo referente al ingreso de nuevo personal. La Universidad se encuentra bajo medidas preventivas y sujeta a un plan de mejoramiento que impone criterios estrictos, entre ellos, la austeridad en el gasto”, señala el comunicado.
Para el sindicato, resulta “incoherente” avanzar en procesos de contratación de nuevo personal cuando existen deudas pendientes con la actual planta de trabajadores, quienes fueron descritos por el gremio como los “héroes” que mantuvieron a flote la institución durante sus momentos más álgidos de crisis.
Solicitud de intervención estatal
Ante este escenario, Sintrauac ha solicitado de manera urgente al Ministerio de Educación Nacional que incremente la vigilancia sobre los actos administrativos de la rectoría. El objetivo es garantizar que cualquier movimiento en la universidad se ajuste estrictamente a la ley, evitando que se perpetúen prácticas que, históricamente, han vulnerado los derechos de los trabajadores y la estabilidad financiera del alma mater.
El sindicato reafirma su postura: la continuidad de la universidad depende de un diálogo real y respetuoso con quienes, diariamente, garantizan la operatividad de la institución.



