Un preocupante informe de la Jurisdicción Especial para la Paz reveló que al menos 44 especies de animales silvestres en Colombia están en peligro de extinción como consecuencia directa del conflicto armado, evidenciando un impacto ambiental profundo y poco visible de la violencia en el país.
El estudio, titulado “Daños invisibles”, advierte que cada 30 minutos un animal muere o resulta gravemente herido debido a acciones relacionadas con el conflicto, lo que demuestra que la afectación a la fauna es constante y no aislada. Entre 2017 y 2026, se han registrado al menos 100.252 animales afectados por hechos violentos.
Según la investigación, cerca de una tercera parte de los casos corresponde a afectaciones directas por acciones armadas como enfrentamientos, emboscadas o ataques con drones. Además, un 27 % de los registros está relacionado con el abandono forzado de animales domésticos, consecuencia del desplazamiento de sus dueños.
Las zonas más impactadas coinciden con territorios donde confluyen el conflicto armado, economías ilegales y alta biodiversidad. El departamento de Antioquia lidera la lista de regiones con más especies amenazadas, incluyendo el arrierito antioqueño, el paujil piquiazul, varias ranas arlequín y el mono araña.
Uno de los casos más críticos señalados en el informe es el del Parque Nacional Natural Farallones de Cali, donde especies como ranas de cristal y serpientes enfrentan riesgos por la minería ilegal, el narcotráfico y la deforestación.
El documento también identifica a las disidencias de las antiguas FARC como uno de los principales actores que afectan la fauna, destacando especialmente al Frente Jaime Martínez, vinculado a alias ‘Iván Mordisco’, por su presencia en zonas de alta riqueza ambiental.
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La JEP concluye que el conflicto armado no solo ha dejado víctimas humanas, sino que también ha provocado un daño silencioso sobre los ecosistemas y la biodiversidad del país, afectando gravemente el equilibrio natural en varias regiones.




