Las autoridades tailandesas continúan revisando la investigación del crimen que Daniel Sancho cometió contra el colombiano Edwin Arrieta, que la Policía de ese país dio por concluida, al señalar que “ya tiene suficientes pruebas” para condenar al ciudadano español.
Así, se está a la espera de la sentencia contra Sancho, que podría ser la pena de muerte.
“Hemos consultado al fiscal sobre algunas de las pruebas y son suficientemente consistentes para acusarle de asesinato premeditado, lo que conlleva la pena de muerte“, dijo Hakparn en una rueda de prensa en Phangan, quien explicó que ahora tendrá que ser el fiscal el que estudie el caso y establezca la petición de pena de cara al juicio.
La investigación del caso ha tenido avances significativos y en tiempo récord, cuyo material probatorio se apoya en videos de seguridad, testimonios, hallazgos policiales y pruebas de ADN. El testimonio del asesino también fue importante en la investigación.
Durante el interrogatorio policial, que ha sido privado, el hijo del actor Rodolfo Sancho confesó que el móvil del crimen vino por cuenta de su deseo de romper la relación sentimental que mantenía con Arrieta, quien no habría estado conforme.
Para este propósito, Sancho citó a Arrieta a la isla turística de Kon Phangan, reconocida por sus festividades de luna llena, para comentarle la situación y dar fin a la relación. Sin embargo, la conversación no salió como Sancho esperaba, y tomó la decisión de cometer el horripilante asesinato, aparentemente, alegando que su futura pareja lo estaba esperando para la boda.
Tras cometer el atroz crimen y el posterior desmembramiento del cuerpo, Sancho le habría enviado un mensaje de texto a su otra pareja, una mujer, en el que le había dejado claro que no iba a esperar más por Arrieta y le instó a continuar con su vida junto a él.
Las versiones fueron divulgadas por el periódico español La Razón, quien además mencionó que Arrieta llevaba saliendo desde hace cinco años con Sancho, y que en ningún momento de la relación le “había pillado la infidelidad”.
“Daniel ya le había dicho a su novia que se casarían en el sur de Asía y repetirían boda en Madrid después del verano. La primera iba a ser un acto íntimo, a modo de reafirmar su amor, y que en la segunda estarían los familiares y amigos”, dijo una fuente del caso a ese medio.









