Por ejemplo, Arauca ha sido utilizado como un territorio para obtener rentas financiándose con la extorsión y los “secuestros exprés”, además de las actividades ilegales de contrabando de ganado y bienes, sumando al robo de combustible, en la zona de frontera colombo venezolana.
En el departamento de Caquetá las disidencias creadas por Gentil Duarte han aplicado los manuales de comportamiento de las antiguas Farc, logrando la estandarización de cobro de extorsiones y restricción la movilidad.
En la región del Catatumbo, el grupo armado ilegal, mantiene la disputa del territorio con la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN).
También han mostrado especial interés por el suroccidente del país. Las estructuras “Dagoberto Ramos” y “Jaime Martínez” tienen una abierta articulación con economías ilícitas, repartiendo el territorio y asentándose en la región, por medio de la imposición de normas, impartiendo justicia en veredas y poblaciones rurales, y propendiendo por el control de la población civil donde identifican aliados y enemigos.
Finalmente, en la región de la suramazonía las disidencias de las Farc, con los autodenominados “Frente Primero Carolina Ramírez” y “Comandos de la Frontera” (adscrita a la Segunda Marquetalia), intensificaron sus acciones armadas y violentas contra la población civil, al igual que buscan obtener el control territorial en zonas estratégicas de Puerto Leguízamo (Putumayo).








