La muerte del hipopótamo “Pepe” generó una fuerte controversia en Colombia, al enfrentar posturas entre autoridades, expertos y sectores ambientalistas sobre el manejo de especies exóticas introducidas en el país.
El animal pertenecía a la colección de fauna que el narcotraficante Pablo Escobar llevó a su hacienda Nápoles, donde estableció un zoológico privado con especies traídas desde África y otros países sin los permisos correspondientes.
Tras la muerte de Escobar en 1993, varios de estos animales quedaron sin control, lo que permitió su reproducción y expansión en zonas cercanas. En el caso de “Pepe”, el hipopótamo se había desplazado fuera del área de la hacienda junto a su pareja, generando preocupación entre las autoridades por los riesgos asociados a esta especie.
Decisión que generó rechazo
Ante la situación, se ordenó el sacrificio del animal, en una operación que contó con apoyo del Ejército. Sin embargo, la forma en que se ejecutó el procedimiento generó críticas, especialmente tras la difusión de imágenes que evidenciaron el manejo del caso.
Comunidades locales también expresaron inconformidad por no haber sido informadas previamente sobre la intervención, así como por las condiciones en las que fue dejado el cuerpo del animal.
Debate entre expertos y ambientalistas
El caso provocó una reacción inmediata de organizaciones ambientalistas, que rechazaron la medida y exigieron responsabilidades a las autoridades.
No obstante, expertos en biodiversidad defendieron la decisión, argumentando que los hipopótamos en libertad representan un riesgo por su comportamiento territorial y su capacidad de adaptación, lo que puede afectar tanto a las comunidades como a los ecosistemas locales.
Un problema que persiste
El caso de “Pepe” puso en evidencia un problema que aún sigue vigente en Colombia: la presencia de especies invasoras derivadas del antiguo zoológico de la Hacienda Nápoles.
Desde entonces, el debate se ha centrado en cómo manejar esta población de hipopótamos, entre opciones como el control reproductivo, el traslado o, en casos extremos, el sacrificio.
La historia de “Pepe” se convirtió así en un símbolo de un dilema ambiental complejo, donde se cruzan la protección de la biodiversidad, la seguridad de las comunidades y las decisiones éticas sobre la vida animal.









