El expresidente César Gaviria Trujillo sacudió el tablero político al legitimar la victoria del abogado caribeño, adelantándose al escrutinio oficial y marcando las líneas rojas del liberalismo para el periodo 2026-2030.
El ajedrez de la gobernabilidad en el Congreso de la República empezó a jugarse antes de lo esperado. En un movimiento de altísimo impacto político que debilita la estrategia de resistencia jurídica del Pacto Histórico, el expresidente César Gaviria Trujillo, director único del Partido Liberal, reconoció públicamente la victoria de Abelardo De La Espriella y extendió los primeros puentes institucionales hacia la nueva administración.
La declaración de Gaviria no es menor: representa el primer reconocimiento formal de una colectividad histórica y mayoritaria en el legislativo al nuevo gobierno, enviando un mensaje directo de pragmatismo político frente al inminente cambio de mando en la Casa de Nariño.
Las condiciones del Liberalismo: El blindaje a la Carta del 91
Fiel a su legado, el exmandatario centró sus felicitaciones en una postura de estricta vigilancia institucional. Lejos de entregar un cheque en blanco a los discursos de “mano dura” y reformas radicales del movimiento Defensores de la Patria, Gaviria le trazó límites claros al presidente electo.
“Confiamos que defienda la Constitución del 91, que cumpla con sus obligaciones y haga cada vez más ciertas sus promesas”, advirtió de manera contundente el jefe de las huestes rojas.
Con este pronunciamiento, el liberalismo pone sobre la mesa las tres condiciones innegociables para sentarse a negociar una eventual coalición de gobierno o una agenda legislativa conjunta:

Respeto absoluto a la Carta Política: Cero tolerancia a reformas o decretos de excepción que debiliten la separación de poderes o las garantías democráticas consagradas en 1991.
Cumplimiento de compromisos: Una exigencia estricta para que el nuevo mandatario traslade la retórica de campaña a ejecuciones reales que respondan al mandato popular.
Gobernabilidad democrática: El llamado a encauzar el país dentro del marco de la institucionalidad, rebajando los niveles de polarización generados tras el cierre de las urnas.
El pulso por las mayorías en el Congreso
La rápida movida de César Gaviria aísla políticamente la narrativa de “empate técnico” impulsada por el presidente Gustavo Petro e Iván Cepeda. Al reconocer a De La Espriella como el legítimo ganador de la jornada, el Partido Liberal se anticipa a la recomposición del poder en el Capitolio Nacional, donde la nueva dupla presidencial de De La Espriella y José Manuel Restrepo requerirá imperativamente de los partidos tradicionales para poder sacar adelante sus planes de austeridad estatal y exenciones tributarias a la empresa privada.
A partir de este momento, las miradas se posan sobre las demás colectividades —como el Partido Conservador, La U y Cambio Radical—, que definirán en las próximas horas si siguen la línea de Gaviria o si prefieren esperar el desenlace del conteo voto a voto en las comisiones escrutadoras.




