Un fuerte cruce de declaraciones entre el presidente Gustavo Petro y el embajador Guillermo Reyes destapa tensiones latentes en el círculo de confianza del Gobierno, con la primera dama en el centro del debate.
El entorno del presidente Gustavo Petro vuelve a ser escenario de lo que en los pasillos de la política se conoce como “fuego amigo”. Esta vez, el escenario no es el Congreso ni un ministerio en Bogotá, sino la representación diplomática de Colombia en Estocolmo. Una grave denuncia presidencial sobre un presunto plan de desprestigio contra la primera dama, Verónica Alcocer, ha desatado un choque frontal entre el mandatario y uno de sus hombres de confianza en el exterior: el embajador Guillermo Reyes.
La denuncia: “Sabemos quiénes fueron”
Durante un reciente Consejo de Ministros, el presidente Petro encendió las alarmas al asegurar que desde la Embajada de Suecia se financió una campaña para dañar la imagen de su esposa. Según el mandatario, las acusaciones que vinculaban a Alcocer con supuestas irregularidades en la adquisición de aviones de combate Gripen —bajo el argumento de que su estancia en el país nórdico tenía fines ocultos— son falsas y buscaban desviar la atención.
“Tengo los nombres de quienes en la embajada de Suecia pagaron para la campaña de desprestigio de Verónica Alcocer… Todo esto es parte de ese componente, pero ya sabemos quiénes fueron, con qué plata y que la plata es de sus propios patrimonios”, afirmó Petro, argumentando que Alcocer se encontraba en Suecia con el único fin de estudiar inglés.
El presidente fue más allá al sugerir la existencia de un “fondo ilegal” en el que estarían involucrados un narcotraficante, un genocida y un expresidente extranjero, anunciando que las pruebas serán remitidas a la Fiscalía General de la Nación.
La respuesta de Estocolmo: Exigencia de rectificación
La reacción desde Suecia no se hizo esperar. Guillermo Reyes, actual embajador y exministro de Transporte de la actual administración, rechazó tajantemente las afirmaciones del jefe de Estado en declaraciones a Caracol Radio. Visiblemente molesto, Reyes defendió la integridad de la sede diplomática y anunció que solicitará formalmente una rectificación al presidente.
El embajador calificó el mensaje de Petro como “durísimo” y defendió su lealtad al proyecto político, aunque no ocultó el distanciamiento y las fricciones existentes. Reyes aclaró que la primera dama jamás se hospedó en la residencia oficial, optando en su lugar por el alquiler de una vivienda vacacional.
Estilo de vida y distanciamiento familiar
El disenso no solo es político; también roza el plano personal. Al ser consultado sobre la rutina de la primera dama en territorio sueco, Reyes dejó entrever críticas al señalar que “le encantan los suecos” y admitió que el ambiente de especulación creció debido a ciertas conductas de Alcocer.
El factor Gripen: Reyes explicó que la coincidencia de la estancia de Alcocer con los debates sobre la compra de los aviones militares facilitó que los sectores de oposición tejieran narrativas en su contra.
Ruptura de relaciones: El diplomático confirmó además que la relación de amistad entre Verónica Alcocer y su esposa, Carmen Larrazábal, se encuentra rota.
Este nuevo episodio deja en evidencia la fragilidad de las líneas de comunicación interna en el Gobierno y abre un interrogante sobre la continuidad de Reyes en el cargo, en un momento donde la diplomacia colombiana requiere de total cohesión.









