De acuerdo con el Índice de Inclusión en Salud del medio británico The Economist, el modelo colombiano supera al de Estados Unidos y Cuba
El país se ubicó el sexto lugar con el mejor servicio para la sociedad. En general, logró 70 puntos de 100 posibles. El índice del medio destacó el grado de inclusividad, incluso, superó en este sentido a reconocidos países como Estados Unidos y Cuba.
No obstante, teniendo en cuenta políticas públicas, así como servicios en salud de la sociedad, lo superaron Tailandia, como número uno, así como Canadá, Corea del Sur, Reino Unido y Francia.
Además, se destacaron los indicadores de políticas públicas y la prestación del servicio en la sociedad.
En el informe se muestra que Colombia registró máximas puntuaciones en salud como prioridad, derecho a la salud, grupos de población vulnerable, política de salud oral, entre otras.
Entre tanto, tuvo baja calificación en atención sanitaria centrada en la persona, cultura y prácticas, personal de enfermería, farmaceutas y personal de atención a partos.
El senador Humberto de la Calle, de la Coalición Alianza Verde Centro Esperanza, anotó que, en definitiva, es necesario un consenso.
“La reputada revista The Economist hace riguroso estudio mundial en salud. Con excepción de infraestructura y recurso humano, Colombia en los primeros lugares. Como dice Gustavo Petro, se necesita mejorar cobertura y prevención. No es imposible el consenso”, publicó De la Calle.
Para entender cómo funciona el sistema de salud colombiano, lo primero que hay que mencionar es que el Sistema General de Seguridad Social en Salud está reglamentado por la Ley 100, expedida el 23 de diciembre de 1993, que se basa en seis principios: eficiencia, universalidad, solidaridad, integralidad, unidad y participación. Pero con el tiempo ha tenido algunos cambios que se han dado con leyes ordinarias que han permitido que el sistema actual se consolide como se conoce ahora.
Desde hace treinta años la salud comenzó a regirse por un sistema de financiación mixto, lo que quiere decir que se sostiene tanto de recursos públicos como de recursos privados que finalmente son distribuidos por la Administradora de los Recursos del Sistema General de Seguridad Social en Salud (Adres).









