La eventual salida de operaciones de Canacol Energy en Colombia ha encendido las alarmas en el sector energético, ante el posible impacto que podría tener en el suministro de gas en la región Caribe.
La compañía solicitó ante una corte canadiense autorización para suspender el cumplimiento de sus contratos de suministro, una decisión que ha generado inquietud entre empresas distribuidoras y autoridades del sector.
Entre las compañías potencialmente afectadas se encuentran Gases del Caribe, Surtigas y Gas Guajira, que abastecen a más de 1,5 millones de usuarios residenciales en la costa norte del país.
Según el reporte, las empresas han mantenido conversaciones constantes con Canacol en busca de alternativas que permitan sostener los contratos vigentes y evitar posibles afectaciones en el abastecimiento o incrementos en los costos del servicio.
El riesgo principal, advierten fuentes del sector, sería un eventual desabastecimiento o la necesidad de adquirir gas a otros proveedores en condiciones menos favorables, lo que podría traducirse en aumentos tarifarios para los usuarios.
Ante este panorama, el ministro de Minas y Energía, Edwin Palma, anunció la convocatoria de una reunión con las partes involucradas para analizar la situación y buscar soluciones que garanticen la continuidad del suministro.
El Gobierno nacional ha reiterado que cualquier decisión sobre la terminación anticipada de contratos debe priorizar la estabilidad del servicio y la protección de los usuarios finales.
Mientras tanto, el sector energético permanece a la expectativa de los pronunciamientos oficiales de la compañía en los próximos días.









