A pocos días del inicio del gobierno del presidente electo Abelardo de la Espriella, se desató una controversia entre la ministra de las Culturas designada, Paola Holguín, y la ministra saliente, Yannaí Kadamani, por presuntos nombramientos realizados en la recta final de la administración del presidente Gustavo Petro.
La polémica comenzó cuando Holguín denunció públicamente que en el Ministerio de las Culturas se estarían efectuando designaciones de última hora que, según afirmó, podrían comprometer la transparencia del proceso de transición y limitar la capacidad del nuevo gobierno para conformar su equipo de trabajo.
A través de su cuenta en la red social X, la ministra designada anunció que solicitó suspender esos movimientos administrativos, revisar cada uno de los nombramientos y remitir la información a los organismos de control, al considerar que el aparato estatal no debe utilizarse para favorecer intereses burocráticos antes del cambio de administración.
La respuesta de Kadamani no se hizo esperar. También mediante un pronunciamiento en redes sociales, la ministra saliente rechazó las acusaciones y aseguró que la transparencia en un proceso de empalme comienza precisamente por participar en él.
Según explicó, en varias oportunidades invitó a Holguín a revisar conjuntamente el estado de la cartera, pero la ministra designada optó por delegar esa labor en funcionarios de su equipo, por lo que cuestionó que ahora formule señalamientos basados en información suministrada por la misma administración saliente.
Kadamani sostuvo además que la mayoría de los nombramientos cuestionados no corresponden a decisiones discrecionales del Gobierno, sino a procesos derivados de concursos públicos de mérito, por lo que defendió la legalidad de las vinculaciones realizadas.
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La ministra saliente insistió en que los datos utilizados para las denuncias forman parte de la documentación entregada durante el proceso de empalme institucional y reiteró su disposición para revisar personalmente cada uno de los procedimientos con el equipo entrante.
El enfrentamiento ocurre en medio de un ambiente de tensión entre el Gobierno saliente y la administración que asumirá el poder el próximo 7 de agosto. Aunque inicialmente se habían programado mesas de empalme entre ambas administraciones, ese proceso político fue suspendido por decisión del presidente electo Abelardo de la Espriella.
No obstante, el Gobierno de Gustavo Petro mantuvo la preparación y entrega de la información administrativa de las entidades, argumentando que el empalme constituye una obligación institucional del Estado, independientemente de las diferencias políticas entre los gobiernos.
La controversia entre Holguín y Kadamani se convierte así en uno de los primeros choques públicos de la transición presidencial y anticipa un ambiente de alta tensión en los días previos al cambio oficial de mando.









