Por: Yasher Bolívar Pérez
Stephen Curry volvió a asumir el rol que ha definido su carrera: aparecer cuando todo parece perdido. Con 35 puntos y una actuación decisiva en el último cuarto, lideró la remontada de los Golden State Warriors sobre Los Angeles Clippers (121-126) en un duelo de ‘play-in’ que se resolvió en los detalles. El base no solo cambió el ritmo del partido, sino que ejecutó los golpes finales, incluido el triple que rompió el empate en el último minuto y encaminó una victoria que mantiene con vida a su equipo.
El contexto no era favorable. Los Clippers dominaban por 13 puntos en el cierre del tercer cuarto, mientras Curry observaba desde el banquillo por gestión de minutos. Pero su regreso alteró la lógica del juego: “A los seis segundos ya había encestado un triple”, una secuencia que anticipó un desenlace distinto. Golden State firmó un último cuarto de alto calibre con 43 puntos, apoyado en una eficacia notable desde el perímetro que compensó errores previos y pérdidas de balón.
Ahora, los Warriors enfrentarán a los Suns en Phoenix por el último cupo a los ‘playoffs’, en un cruce que definirá su continuidad frente a Oklahoma City Thunder. La victoria no solo prolonga la temporada, también reinstala una certeza conocida en la NBA: cuando el escenario se reduce a una posesión, a una decisión, a un instante, Curry sigue siendo el factor que desequilibra la balanza.









