Por: Yasher Bolívar Pérez
En medio de la incertidumbre que rodea el presente de James Rodríguez en Minnesota United, su entrenador, Cameron Knowles, optó por un discurso que contrasta con las críticas que llegan desde Colombia. Aunque el volante ha estado ausente de convocatorias recientes por problemas físicos y dificultades de adaptación, el técnico puso el foco no en su falta de minutos, sino en el impacto silencioso que ejerce dentro del grupo. “Cuando fichamos a James, el primer mensaje a los jugadores fue que esta es una gran oportunidad para todos, porque hay más ojos en el equipo que nunca”, afirmó, subrayando el valor mediático y competitivo que implica su presencia.
Lejos de cuestionar su rendimiento, Knowles insistió en destacar su comportamiento cotidiano, desmontando la narrativa de declive que ha rodeado al jugador. “James desde el primer día mostró su disposición para ayudar al equipo, sus hábitos de entrenamiento son excepcionales, su profesionalismo, su humildad”, sostuvo el entrenador, quien además reveló que el colombiano ha asumido con disciplina incluso los trabajos junto a suplentes para recuperar su forma física. En ese contexto, añadió: “Ha hecho todo lo que se le ha pedido y por eso ha sido genial tenerlo cerca… es un líder por la forma en que se comporta y es un ganador”.
Así, mientras persisten las dudas sobre su presencia en el próximo partido y su rol de cara al Mundial de 2026, la voz autorizada dentro del club construye una narrativa distinta: la de un jugador que, aun sin protagonismo en cancha, mantiene intacta su influencia en el vestuario. La paradoja es evidente: cuestionado afuera, respaldado adentro; ausente en el juego, pero presente en la estructura del equipo. Un contraste que reabre el debate sobre su verdadero estado y su lugar en la Selección Colombia.









