Por: Yasher Bolívar Pérez
Los New York Knicks dieron el primer golpe en las Finales de la NBA al vencer 105-95 a los San Antonio Spurs y extender a 12 su histórica racha de victorias consecutivas en estos playoffs. El equipo neoyorquino quedó a solo tres triunfos de conquistar su primer campeonato desde 1973 y confirmó que su dominio no se limita a una Conferencia Este que muchos consideraban debilitada.
La figura del equipo, Jalen Brunson, volvió a liderar a los Knicks, aunque al finalizar el encuentro mostró que el respeto sigue siendo una motivación para el grupo. Mientras se consumían los últimos segundos del partido, el base se dirigió al árbitro Scott Foster para protestar por los constantes insultos que recibió desde las tribunas, reflejando una narrativa que ha acompañado a Nueva York durante toda la postemporada.
Con Mike Brown al mando, los Knicks sueñan con igualar una marca histórica. Una barrida en las Finales los pondría a la altura de los Golden State Warriors de 2017, que ganaron 15 partidos consecutivos rumbo al título. Ahora, además de acercarse al anillo, la franquicia busca consolidar el reconocimiento que ha perseguido durante toda la campaña.









