En medio del XV Encuentro Empresarial y de Comercio Exterior, la Asociación Nacional de Comercio Exterior encendió las alertas sobre el comportamiento del comercio internacional en la región Caribe: por cada empresa exportadora existen más de dos importadoras, una brecha que evidencia el desafío estructural de la economía regional.
El presidente ejecutivo de Analdex, Javier Díaz Molina, presentó las cifras en Barranquilla, destacando que actualmente hay 3.352 empresas importadoras frente a solo 1.567 exportadoras. Aunque estas últimas crecieron un 9% en 2025, el número sigue siendo insuficiente para equilibrar la balanza comercial.
El departamento del Atlántico lidera tanto en importaciones como en exportaciones. En el primer caso, concentra el 51,9% de las empresas importadoras de la región, pese a una leve caída frente al año anterior. En exportaciones, también encabeza la lista con 681 compañías, reflejando un crecimiento del 6,6%.
Le siguen Bolívar y Magdalena, que también muestran dinámicas mixtas: mientras Bolívar incrementa su número de exportadores en un 14,3%, Magdalena reporta un crecimiento moderado del 7,1%. Sin embargo, en general, el Caribe continúa dependiendo más de las compras externas que de las ventas al mundo.
En términos de valor, las exportaciones de la región alcanzaron los 10.547 millones de dólares en 2025, lo que representa una caída del 11,9% frente al año anterior. Para 2026, la tendencia a la baja continúa, con una disminución del 2,1% en los dos primeros meses.
Entre los principales destinos de exportación se mantiene Estados Unidos como el socio comercial más importante, seguido de Brasil y Países Bajos. No obstante, el gremio insiste en la necesidad de diversificar mercados y fortalecer la presencia internacional.
Díaz Molina enfatizó que el gran reto está en preparar más empresas —especialmente pequeñas y medianas— para que den el salto hacia la exportación. Según explicó, la ubicación estratégica del Caribe colombiano es una ventaja competitiva que aún no se está aprovechando plenamente.
El llamado de Analdex es claro: convertir a la región en una potencia exportadora no solo depende de infraestructura o ubicación, sino de una transformación empresarial que permita equilibrar la balanza y dinamizar la economía.









