El idilio político entre el expresidente Álvaro Uribe Vélez y el mandatario electo Abelardo de la Espriella ha sufrido su primera gran grieta antes de la posesión del 7 de agosto. En una jugada de alta costura política que se selló en las últimas horas en el Hotel Hyatt de Bogotá, el Centro Democrático sufrió una humillante derrota: la presidencia del Senado no será para ellos, a pesar de ser la fuerza mayoritaria de la coalición de gobierno.
La regla no escrita que De la Espriella decidió romper
Desde el año 2006, la tradición política en Colombia dicta que en la primera legislatura de un nuevo mandato, la presidencia del Senado le corresponde al partido más grande de la coalición oficialista.
Bajo esa lógica aritmética, el turno este 20 de julio era indiscutiblemente para el Centro Democrático, que cuenta con la bancada más grande (17 senadores), y su candidato fuerte era el senador Honorio Henríquez. Sin embargo, De la Espriella, a través de su designado ministro del Interior, Rodrigo Lara, decidió patear el tablero y romper el acuerdo histórico.
El “guiño” a Alfredo Deluque y la furia de Uribe
El elegido por el nuevo gobierno para presidir el Congreso es el senador guajiro Alfredo Deluque, miembro del Partido de la U. Se trata de una colectividad que apenas cuenta con 8 senadores (la cuarta en tamaño dentro de la coalición), pero que tiene la bendición absoluta del presidente electo.
Para las huestes del uribismo, esta decisión es considerada un atropello inaceptable y un mensaje de menosprecio al partido que consideran el “accionista mayoritario” del triunfo electoral.
Carlos Suárez: El enemigo número uno del uribismo
En el Centro Democrático no tienen dudas de quién está detrás de este golpe: Carlos Suárez, el estratega de comunicaciones de la campaña de De la Espriella. El expresidente Uribe sostiene una agria y pública enemistad con Suárez, a quien acusa de:
Diseñar piezas publicitarias en su contra durante la contienda electoral.
Haber facilitado, en sus épocas de abogado de Salvatore Mancuso, la polémica visita de Iván Cepeda y Piedad Córdoba a cárceles de Estados Unidos para buscar testimonios en su contra.
Para Uribe, la influencia de Suárez sobre De la Espriella y su presunta cercanía con Alfredo Deluque han sido determinantes para cerrarle el paso al Centro Democrático.
¿La antesala de una coalición fracturada?
El fantasma de Roy Barreras: Hace cuatro años, el gobierno entrante de Gustavo Petro logró articular una aplanadora legislativa exprés de la mano de Roy Barreras en la presidencia del Senado. Hoy, el panorama para Abelardo de la Espriella luce radicalmente distinto. En lugar de arrancar con un bloque de gobierno unido, el “guiño” presidencial ha sembrado una profunda división y resentimiento en su socio político más importante.
La derrota de Álvaro Uribe ya es un hecho consumado tras los acuerdos de pasillo de la noche de este martes. Está por verse cómo cobrará el Centro Democrático este desplante una vez se inicien los debates clave en el Capitolio Nacional.









