Momentos de pánico y angustia vivieron los habitantes del edificio Plaza Real, ubicado en la carrera 52 con calle 82 (contiguo a la Olímpica), en el norte de Barranquilla, tras ser víctimas de un masivo y millonario asalto perpetrado por aproximadamente 12 hombres armados durante las primeras horas de este domingo.
De acuerdo con la información preliminar, el grupo criminal logró ingresar a la propiedad por el área del parqueadero, al parecer aprovechando un descuido en el control de acceso. Una vez dentro, redujeron y amordazaron al vigilante de turno para tomar el control de la edificación portando armas cortas.
Violenta incursión apartamento por apartamento
Con la recepción dominada, los asaltantes recorrieron la estructura golpeando fuertemente las puertas de los inmuebles. El comando logró vulnerar la seguridad de cuatro apartamentos situados en los pisos 2, 6, 7 y 8.
Ingreso facilitado y forcejeo: En el caso de la vivienda del segundo piso, la puerta se encontraba sin seguro, lo que facilitó el paso de los delincuentes. Dentro del lugar, uno de los residentes llegó a forcejear con los delincuentes en medio del pánico.
Residentes amordazados: En cada uno de los apartamentos asaltados, los propietarios fueron sometidos e inmovilizados utilizando sábanas mientras los sujetos registraban las habitaciones.
Búsqueda de dólares y disputa por el botín: Trascendió que los delincuentes buscaban minuciosamente divisas extranjeras. La tensión fue tal que los mismos integrantes de la banda habrían comenzado a pelear entre sí por la repartición del botín hallado en uno de los apartamentos, el cual ascendía a aproximadamente US$10.000 y $2 millones de pesos en efectivo.
Huida y pesquisas de las autoridades
Tras permanecer varias horas en la copropiedad registrando los inmuebles, los doce implicados abandonaron la estructura hacia las 4:00 de la madrugada con rumbo desconocido. Hasta el momento no se ha consolidado la cifra total del avalúo entre joyas, divisas y objetos de valor sustraídos.
Las autoridades competentes analizan los registros de las cámaras de seguridad internas y del sector, recopilan testimonios de las víctimas y la versión del personal de seguridad para determinar si existió complicidad o información privilegiada (“pitazo”) sobre el dinero oculto en el edificio, así como la ruta exacta utilizada para la huida. El insólito ataque reabre la preocupación sobre los esquemas de seguridad privada en los sectores residenciales de la ciudad.









