La Fiscalía General de la Nación imputó por feminicidio agravado a Álvaro Felipe Rivera Ramírez, de 45 años, señalado como presunto responsable de la muerte de su expareja sentimental Valentina Cepeda Rodríguez, una joven de 22 años, ocurrida en abril de 2024 en el sector de Villa Campestre, en el municipio de Puerto Colombia, Atlántico.
La diligencia judicial se realizó esta semana en Barranquilla y, según confirmó la Fiscalía Seccional Atlántico, a las 2:30 de la tarde de este miércoles 7 de enero se definirá si el procesado será cobijado con medida de aseguramiento en centro carcelario.
De acuerdo con el fiscal del caso, Nicolás Busto, los hechos se remontan al 9 de abril de 2024, cuando Rivera Ramírez llevó a la víctima a una clínica del norte de Barranquilla asegurando que se trataba de un caso de autolesión. Sin embargo, el avance de la investigación permitió descartar de manera categórica esa versión.
Durante la audiencia, la Fiscalía sostuvo que Valentina Cepeda murió al interior del apartamento 1503 del edificio Torres Villa Campestre, específicamente en una habitación que la pareja utilizaba para la práctica de yoga, y señaló directamente al imputado como autor material del crimen.
Los resultados de la necropsia practicada por Medicina Legal fueron determinantes. Según explicó el ente acusador, las lesiones encontradas en el cuello y el cráneo de la joven no corresponden a un suicidio ni a un mecanismo de ahorcamiento, sino a la aplicación de una fuerza externa.
“El trauma cervical se explica por la aplicación de una fuerza adicional inducida por compresión, probablemente manual. No se trata de una cinta, cordón o cabuya. No hubo surco de presión compatible con un suicidio”, precisó el fiscal, citando los informes forenses y la historia clínica.

Pese a las pruebas presentadas, Álvaro Felipe Rivera Ramírez no aceptó los cargos, entre los que también se incluyen señalamientos por violencia física y económica contra la víctima, sustentados en conversaciones y testimonios recolectados durante la investigación.
La Fiscalía también advirtió que el imputado ejercía control y dominación sobre la joven, incluso mediante técnicas de jiu-jitsu, disciplina de artes marciales que, según el ente acusador, habría sido utilizada para someterla físicamente.
La captura de Rivera Ramírez se produjo al mediodía del domingo en Santa Marta, donde fue ubicado por las autoridades cuando, presuntamente, se encontraba disfrutando de un paseo en la playa.
El caso ha generado conmoción y vuelve a poner sobre la mesa la gravedad de la violencia contra las mujeres en el país, así como la importancia de las investigaciones forenses para desmontar versiones iniciales que buscan encubrir crímenes de género.
Ahora será un juez de control de garantías quien defina la situación jurídica del imputado, mientras la Fiscalía avanza en un proceso que podría convertirse en un nuevo referente judicial en la lucha contra el feminicidio en el Atlántico.




