Lo que durante años parecía exclusivo de la ciencia ficción ya comienza a tomar forma en el campo militar. Israel confirmó que trabaja en el desarrollo de interfaces cerebro-computadora que permitirían a soldados controlar drones y sistemas no tripulados utilizando señales neuronales.
El anuncio fue realizado durante una conferencia tecnológica en Tel Aviv, donde la doctora Alona Barnea explicó que el objetivo es que un solo operador pueda dirigir enjambres de drones mediante movimientos oculares, gestos e incluso únicamente con la actividad cerebral.
“Estamos trabajando en usar el cerebro para comunicarnos con drones. Un comandante no debería tener que apartar las manos de un arma solo para dar una orden”, afirmó Barnea al presentar los avances del proyecto.
La iniciativa forma parte de una nueva estrategia conocida como “guerra neuro-céntrica”, en la que la integración entre el cerebro humano y sistemas digitales tendría un papel clave en futuras operaciones militares.
Según expertos, este tipo de tecnología busca responder al creciente uso de drones en conflictos armados y permitir respuestas más rápidas y coordinadas en escenarios de combate modernos.
El desarrollo también reabre el debate internacional sobre los límites éticos de la inteligencia artificial y la automatización en la guerra, especialmente en una región marcada por constantes tensiones geopolíticas.









