El Gobierno de Estados Unidos anunció un giro en su política tecnológica al confirmar que someterá a revisión los modelos más avanzados de inteligencia artificial desarrollados por gigantes como Google DeepMind, Microsoft y xAI antes de que sean puestos a disposición del público.
La medida será liderada por el Instituto Nacional de Estándares y Tecnología, a través de su Centro de Estándares e Innovación en IA (CAISI), que firmó acuerdos con estas compañías para realizar evaluaciones previas al despliegue de sus sistemas.
Según el organismo, esta colaboración permitirá “analizar mejor las capacidades de la IA de vanguardia y reforzar su seguridad”, mediante pruebas técnicas y estudios específicos antes de que los modelos lleguen a los usuarios.
El cambio marca un contraste con la postura anterior de la administración de Donald Trump, que había favorecido un enfoque de mínima regulación para acelerar el desarrollo tecnológico y competir con China en la carrera global por la inteligencia artificial.
Uno de los factores que habría impulsado este viraje es el caso de Anthropic, que recientemente decidió no lanzar públicamente su modelo de ciberseguridad “Mythos” debido a su capacidad para detectar vulnerabilidades críticas, lo que encendió las alarmas sobre posibles riesgos a gran escala.
Este nuevo enfoque también coincide con ajustes en la política tecnológica de la Casa Blanca tras la salida de David Sacks, conocido como el “zar de la IA”. Desde entonces, figuras como Susie Wiles y Scott Bessent han asumido un rol más activo en la definición de la estrategia nacional en inteligencia artificial.
Con esta decisión, Washington busca equilibrar innovación y seguridad en un sector clave que avanza a gran velocidad y con implicaciones globales.









