La Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) volvió a poner sobre la mesa el proyecto de adecuación del estadio Marino Klinger, en Buenaventura, a pesar de que hace pocos días la licitación había sido declarada desierta por falta de adjudicación.
La decisión de reactivar el proceso ha generado nuevas controversias, debido a que desde etapas anteriores del proyecto surgieron cuestionamientos sobre un supuesto interés de la vicepresidenta Francia Márquez en que la iniciativa saliera adelante. Aunque no existen decisiones judiciales que establezcan irregularidades en su participación, el tema ha sido objeto de debate político y mediático.

El proyecto contempla obras de adecuación y mejoramiento del escenario deportivo de Buenaventura, una intervención que ha sido presentada como una apuesta para fortalecer la infraestructura deportiva del Pacífico colombiano.
Sin embargo, críticos del proceso han cuestionado que la UNGRD continúe impulsando la contratación luego de que la licitación inicial no prosperara, y han pedido mayor claridad sobre las razones para insistir en el proyecto, así como sobre los criterios técnicos y financieros que respaldan la nueva convocatoria.
La entidad, por su parte, sostiene que el objetivo es garantizar que Buenaventura cuente con un escenario deportivo adecuado y que la inversión pueda ejecutarse bajo las condiciones legales y contractuales correspondientes.
La reactivación de la licitación se produce en medio del escrutinio que enfrenta la UNGRD por distintos procesos contractuales adelantados en los últimos años, lo que ha llevado a sectores políticos y organismos de control a pedir un seguimiento especial a las nuevas convocatorias de la entidad.
Por ahora, se espera que la UNGRD publique las condiciones definitivas del nuevo proceso y explique los ajustes realizados frente a la licitación que fue declarada desierta, mientras continúan las discusiones sobre la conveniencia y prioridad de esta inversión para Buenaventura.










