En un nuevo golpe a la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid), la administración de Donald Trump notificó a los empleados despedidos que solo tendrían 15 minutos para recoger sus pertenencias, mientras continúan los esfuerzos por recortar el financiamiento a organismos federales.
Según fuentes cercanas a Usaid, los trabajadores afectados fueron informados de que debían desalojar la sede central en Washington entre hoy y mañana, tras la reciente victoria momentánea del Gobierno ante el Tribunal Supremo, que suspendió temporalmente una orden judicial que exigía la reactivación de fondos para asistencia exterior.
El desmantelamiento de Usaid ha sido una de las prioridades de Trump y del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), dirigido por el empresario Elon Musk. De hecho, Musk admitió recientemente que su equipo canceló accidentalmente programas de prevención del ébola, aunque más tarde afirmó que se corrigió el error, versión que funcionarios de la agencia desmintieron.
Mientras tanto, la decisión del Supremo ha dado un respiro a la administración Trump, postergando cualquier obligación de reanudar el pago de 2.000 millones de dólares en ayuda exterior. Sin embargo, el futuro de Usaid sigue en incertidumbre, y varios exempleados abandonaron la sede con cajas en mano, evitando hacer declaraciones a la prensa.









