Por: Yasher Bolívar Pérez
Lionel Messi amplía su influencia más allá del terreno de juego al convertirse en el nuevo propietario de la UE Cornellà, equipo que milita en la Tercera RFEF. La operación, confirmada oficialmente, no solo refuerza su vínculo con Cataluña, sino que proyecta una apuesta estratégica por el desarrollo del fútbol base y la consolidación de estructuras deportivas con enfoque a largo plazo.
Fundado en 1951, el Cornellà ha construido su identidad alrededor de la formación de talento, siendo cantera de jugadores que luego han alcanzado la élite, como Jordi Alba o David Raya. En ese contexto, la llegada del argentino no aparece como un gesto simbólico, sino como una intervención directa en un modelo que privilegia el crecimiento progresivo y la sostenibilidad. La institución, actualmente en la lucha por el ascenso, se convierte ahora en escenario de una nueva narrativa empresarial y deportiva.
El proyecto liderado por Messi plantea una combinación de ambición y arraigo: fortalecer la estructura del club sin perder su esencia formativa.









