Por: Yasher Bolívar Pérez
América de Cali reafirmó su ambición continental con una remontada que no solo corrigió el rumbo del partido, sino que lo posicionó como líder provisional del grupo A en la Copa Sudamericana. Tras ir abajo en el marcador por un gol de Ariel Muñoz, el equipo vallecaucano encontró respuestas en momentos clave: primero con Daniel Valencia, quien igualó antes del descanso, y luego con Yeison Guzmán, que desde el punto penal selló el 2-1 definitivo. El giro no fue solo futbolístico, fue también anímico: de la imprecisión inicial al control del segundo tiempo.
El partido evidenció dos versiones del conjunto colombiano. Una inicial, imprecisa y vulnerable en salida, que permitió la ventaja rival; y otra, decidida y vertical, que transformó la presión en resultado. La conexión entre Tomás Ángel, Valencia y Guzmán resultó determinante para revertir el trámite, mientras que el dominio posterior confirmó una superioridad que no siempre se traduce en el marcador, pero que esta vez sí encontró eficacia.
En paralelo, Millonarios logró una victoria ajustada pero significativa ante Boston River en Bogotá. El gol de Carlos Darwin Quintero al minuto 84 rompió un partido marcado por la falta de definición y le dio al equipo capitalino sus primeros tres puntos en el grupo C. Así, mientras América se instala en la cima con autoridad, Millonarios se mantiene en la pelea, recordando que en torneos cortos no solo importa cómo se juega, sino cuándo se golpea.









