La selección de Argentina selló su clasificación a la gran final del torneo luego de imponerse 2-1 sobre Inglaterra en un intenso compromiso que tuvo emociones de principio a fin. La Albiceleste revirtió el marcador gracias a un sobresaliente segundo tiempo, en el que mostró personalidad, buen fútbol y eficacia para quedarse con la victoria.
Durante la primera mitad, el conjunto inglés logró imponer su ritmo de juego, apoyado en un sólido planteamiento táctico y rápidas transiciones ofensivas que complicaron a los argentinos. Pese a ello, la defensa albiceleste respondió con orden y evitó que la diferencia fuera mayor antes del descanso.
Para el complemento, Argentina regresó al terreno de juego con una actitud completamente distinta. El equipo adelantó sus líneas, ejerció una presión constante sobre la salida de Inglaterra y tomó el control del mediocampo, lo que le permitió generar mayor volumen ofensivo y poner en aprietos a la defensa rival.
La insistencia tuvo recompensa cuando llegó el tanto del empate tras una destacada acción colectiva. Minutos después, aprovechando el impulso anímico y el dominio del encuentro, la Albiceleste marcó el gol de la remontada para establecer el 2-1 definitivo.
En el tramo final del compromiso, Argentina administró la ventaja con inteligencia, neutralizó los intentos ofensivos de Inglaterra y aseguró su clasificación a la gran final, donde buscará conquistar un nuevo título.









