Una fuerte controversia se desató al interior del Gobierno nacional tras las declaraciones del director de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, Carlos Carrillo, quien cuestionó abiertamente la eventual designación del exalcalde de Medellín Daniel Quintero Calle como Superintendente de Salud.
Carrillo calificó la decisión como “un yerro enorme” y advirtió que tendría consecuencias políticas negativas para el Gobierno del presidente Gustavo Petro. “Le hace daño al Gobierno y le da gasolina a la oposición”, afirmó, marcando una postura crítica poco común dentro del oficialismo.
El funcionario fue más allá y aseguró que el nombramiento representaría un retroceso para el proyecto político del Pacto Histórico, insistiendo en que su deber es hablar con franqueza. “La verdadera lealtad consiste en decir lo que muchos prefieren callar”, sostuvo.
En sus declaraciones, Carrillo también lanzó una reflexión más amplia sobre la izquierda en América Latina, señalando que no debe repetir errores de otros países donde, según él, la corrupción ha debilitado las estructuras políticas. Advirtió sobre alianzas con sectores que, aunque respaldan públicamente discursos de cambio, buscarían mantener prácticas cuestionadas.
Uno de los puntos más sensibles de su pronunciamiento fue la situación jurídica de Quintero. Carrillo recordó que el exmandatario enfrenta procesos por presuntos delitos contra la administración pública y aseguró que el movimiento político no debería asumir ese costo. “Tiene derecho a su defensa, pero no tenemos por qué cargar con sus líos”, expresó.
Finalmente, el director de la UNGRD señaló que, aunque muchos líderes del Pacto Histórico optarán por guardar silencio, el verdadero respeto hacia el presidente implica advertirle sobre decisiones que podrían afectar su gestión.
Las declaraciones abren un nuevo frente de tensión en el Gobierno, en medio de un escenario político cada vez más polarizado y a pocas semanas de importantes decisiones en el sector salud.









