La segunda vuelta presidencial del 21 de junio dejó un resultado de fuerte contraste territorial en Colombia. El presidente electo Abelardo de la Espriella ganó en 758 municipios del país, más de seis de cada diez, mientras que el candidato Iván Cepeda se impuso en 431, aunque con mayor concentración en departamentos del Caribe y el Pacífico.
El análisis geográfico del escrutinio muestra una división clara del voto: Cepeda dominó los litorales y varias capitales del suroccidente, mientras que De la Espriella consolidó su ventaja en el interior del país, especialmente en Antioquia, los Santanderes, el Eje Cafetero y los Llanos.
Aunque Cepeda ganó en más departamentos —19 frente a 15—, el resultado nacional se inclinó hacia De la Espriella, quien obtuvo la mayoría municipal y terminó imponiéndose por una estrecha diferencia de 250.830 votos, equivalente a 0,96 puntos porcentuales, según el boletín 66 de la Registraduría.
Interior del país: la base de De la Espriella
El triunfo municipal del presidente electo se explica principalmente por su desempeño en Antioquia, donde obtuvo más del 64 % de los votos, además de los fuertes resultados en los Santanderes, donde alcanzó algunas de sus mayores ventajas del país.
En el Eje Cafetero también mantuvo superioridad en los tres departamentos, mientras que en los Llanos y la Orinoquía consolidó un bloque adicional de respaldo.
Estos territorios pequeños y medianos fueron decisivos para ampliar su ventaja en el conteo de municipios, pese a la competencia cerrada en las grandes ciudades.
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Litorales y capitales: el bastión de Cepeda
Por su parte, Cepeda concentró su mayor fortaleza en el Pacífico y el Caribe, donde alcanzó amplias mayorías en departamentos como Chocó, Nariño y Cauca, además de resultados favorables en ciudades como Cali y otras capitales regionales.
En estas zonas, el candidato logró diferencias amplias que compensaron parcialmente su menor presencia en el interior del país.
Un país dividido territorialmente
El comportamiento electoral evidencia una fuerte segmentación geográfica del voto: el interior del país se inclinó mayoritariamente por De la Espriella, mientras que los litorales mantuvieron su respaldo a Cepeda.
La diferencia final, una de las más ajustadas en la historia de las segundas vueltas en Colombia, confirma un país profundamente dividido en términos territoriales, aunque con un resultado definido por la suma de municipios más que por la concentración departamental.









