El equipo de Julian Nagelsmann no tuvo piedad en Houston y firmó una goleada de escándalo. La gran sorpresa de la jornada la dio la modesta selección caribeña al marcar el primer gol de su historia en una Copa del Mundo.
Alemania pisó el acelerador desde el día uno. En su debut en el Mundial 2026, la selección tetracampeona del mundo demostró un fútbol fluido, voraz y destructivo para aplastar 7-1 a la cenicienta del grupo, Curazao, en un partido disputado en Houston que alternó la lógica pura con un momento que quedará para los libros de historia del fútbol caribeño.
Tras los fracasos de los últimos dos Mundiales, los dirigidos por Julian Nagelsmann salieron al campo con hambre de revancha y un once ultraofensivo que no tardó en someter a su rival.
Un gol histórico que hizo temblar a los gigantes
El festival alemán comenzó temprano. Apenas al minuto 6, Félix Nmecha rompió el hielo tras una gran combinación con Florian Wirtz. Sin embargo, cuando se esperaba un monólogo absoluto, llegó el minuto 21: en un contragolpe fulminante, Livano Comenencia aprovechó un rechace de la zaga germana y venció al legendario Manuel Neuer.
Hito mundialista: El gol del mediocampista del Zurich desató la locura en las tribunas y significó el primer gol en la historia de Curazao en una Copa del Mundo. Un 1-1 momentáneo que silenció a Houston.
La aplanadora de Nagelsmann no tuvo piedad
El susto caribeño duró poco. Alemania asimiló el golpe y activó su rodillo ofensivo antes de que terminara la primera mitad:
Minuto 35: Nico Schlotterbeck conectó un centro perfecto de Nathaniel Brown para el 2-1.
Minuto 45: Kai Havertz cobró con frialdad un penalti tras una falta sobre Nmecha, mandando el partido al descanso con un cómodo 3-1.
La segunda mitad se convirtió en un auténtico paseo de salud para los europeos. Jamal Musiala anotó el cuarto con un remate raso casi sin ángulo tras asistencia de Joshua Kimmich, apagando cualquier resistencia anímica de Curazao.
Rotación, pegada y el definitivo 7-1
Con el partido en el bolsillo, Nagelsmann movió el banco de suplentes para dosificar cargas, pero el ritmo no bajó. La defensa de Curazao, completamente desgastada ante la exigencia técnica, terminó cediendo tres goles más en los botines de Nathaniel Brown, Deniz Undav y, finalmente, un doblete de Kai Havertz, quien selló el definitivo 7-1 picando el balón con sutileza ante la salida del arquero.
Con este resultado, Alemania se queda muy cerca de superar su mayor goleada histórica en los Mundiales (el 8-0 a Arabia Saudí en 2002) y envía un mensaje contundente a sus próximos rivales del grupo: Costa de Marfil (en Toronto) y Ecuador (en el MetLife Stadium de Nueva Jersey).








