La selección de Egipto escribió una página histórica en el Mundial al clasificarse por primera vez a los octavos de final, luego de derrotar 4-2 a Australia en la definición por penales, tras empatar 1-1 durante los 120 minutos de juego.
El compromiso fue intenso, aunque con pocas emociones en ataque. Ambos equipos mostraron nervios e imprecisiones propias de un partido decisivo, por lo que el clasificado tuvo que definirse desde los doce pasos, donde los egipcios fueron más efectivos.
Uno de los grandes protagonistas fue Mohamed Salah. Aunque llegó al encuentro con molestias físicas en los isquiotibiales y no estuvo en su mejor condición, el delantero del Liverpool apareció en los momentos más importantes. En el tramo final del tiempo reglamentario generó las opciones más claras para su equipo y, en la tanda de penales, ejecutó su cobro con una definición al estilo Panenka, demostrando sangre fría en el momento de mayor presión.

Egipto dominó buena parte de la posesión durante el primer tiempo, mientras que Australia apostó por el orden defensivo y el juego aéreo. Sin embargo, fueron los propios africanos quienes se complicaron el partido con un autogol de Mohamed Hany, quien desvió un balón hacia su propia portería al intentar rechazar un cobro de pelota quieta.
Cuando parecía que Australia se acercaba a la clasificación, Omar Marmoush igualó las acciones para mantener con vida a los Faraones, que insistieron durante la prórroga en busca del gol del triunfo, aunque sin éxito.
La definición desde el punto penal terminó inclinándose a favor de Egipto. Los fallos de Harry Souttar y Paul Herrington condenaron a los australianos, mientras que Hossam Abdelmaguid convirtió el cobro definitivo que desató la celebración del conjunto africano.
Con este resultado, Egipto avanza por primera vez en su historia a los octavos de final de una Copa del Mundo y ahora espera al vencedor del compromiso entre Argentina y Cabo Verde para conocer a su próximo rival.








