Por: Yasher Bolívar Pérez
Doce años después de haber estremecido el Maracaná y paralizado a Colombia frente al televisor, el gol de James Rodríguez contra Uruguay en Brasil 2014 sigue ganando estatura histórica. Esta vez fue el prestigioso medio The Athletic el que lo incluyó dentro de las cinco mejores anotaciones en toda la historia de las Copas del Mundo, un reconocimiento reservado para esas jugadas que no solo cambian partidos, sino que terminan definiendo épocas.
La publicación, elaborada por el analista táctico Michael Cox, resalta la perfección técnica y la inteligencia espacial detrás de aquella obra: control de pecho, lectura inmediata del espacio, volea de zurda y un balón que golpea el travesaño antes de besar la red. No fue únicamente un gol bello; fue un gol quirúrgico, una combinación de intuición y ejecución que terminó convirtiéndose en símbolo del mejor Mundial que haya jugado Colombia. La FIFA ya lo había premiado con el Puskás, pero ahora entra en una galería aún más exclusiva: la de los goles inmortales.
En esa lista, James comparte sitio con monumentos del fútbol como la corrida infinita de Maradona ante Inglaterra, la coreografía colectiva de Carlos Alberto en 1970, la sutileza de Bergkamp en 1998 y el misil de Grosso en 2006. Que un colombiano aparezca en esa conversación no es un dato menor; es la confirmación de que aquella noche ante Uruguay no fue solo una clasificación a cuartos de final, fue la firma de una obra que el tiempo se niega a borrar.









