Por: Yasher Bolívar Pérez
Cuando todo apuntaba a una clasificación tranquila de Los Ángeles Lakers, los Houston Rockets decidieron desafiar la lógica y prolongar el suspenso. El equipo texano venció 99-93 en la Crypto.com Arena, colocó la serie 2-3 y forzó un sexto partido que se disputará este viernes en Houston. Sin Kevin Durant, lesionado desde el segundo juego, los Rockets se niegan a firmar su eliminación y mantienen viva una remontada que jamás ha sido completada en la historia de la NBA tras estar 0-3 abajo.
La resistencia de Houston tuvo nombres propios: Jabari Smith lideró con 22 puntos, Amen Thompson aportó intensidad en ambos costados y Alperen Sengun volvió a ser el eje silencioso con 14 unidades, nueve rebotes y ocho asistencias. Los Lakers, pese a los 25 puntos de LeBron James —quien además se convirtió en el primer jugador con 500 robos en playoffs—, sufrieron nuevamente por la ausencia de Luka Doncic y por su incapacidad para sostener la ventaja inicial. Dominaron el arranque, pero se fueron apagando mientras Houston crecía con personalidad, precisión y paciencia.
Ahora la presión cambió de bando. El 3-0 que parecía una lápida hoy luce menos definitivo, menos cómodo, menos seguro. Los Lakers aún tienen dos oportunidades para cerrar la serie, pero ya no transmiten la sensación de control absoluto. Y los Rockets, que hace una semana parecían condenados, encontraron algo que en postemporada suele ser tan peligroso como el talento: encontraron fe.









