Por: Yasher Bolívar Pérez
El empate 1-1 entre Cerro Porteño y Palmeiras terminó de complicar el panorama de Junior en el Grupo F de la Copa Libertadores. El resultado, sumado a la derrota rojiblanca 2-0 en Lima frente a Sporting Cristal, dejó al conjunto peruano como nuevo líder con seis puntos, seguido por Palmeiras con cinco y Cerro Porteño con cuatro. En el fondo, aislado y sin margen de error, aparece Junior con apenas una unidad tras tres jornadas disputadas.
En Asunción, Palmeiras parecía encaminar una victoria clave gracias al gol del colombiano Jhon Arias al minuto 33, luego de una jugada colectiva que expuso las grietas defensivas del cuadro paraguayo. Sin embargo, Cerro Porteño reaccionó en el complemento y encontró el empate en una jugada fortuita: un remate de Juan Manuel Iturbe pegó en el palo, rebotó en la espalda del arquero Carlos Miguel y terminó dentro del arco. Ese autogol cambió la tabla, cambió las cuentas y dejó a Junior mirando desde abajo cómo sus rivales directos siguen sumando.
La realidad es incómoda y no admite maquillajes: Junior ya no depende solo de mejorar, depende de sobrevivir. Está obligado a vencer a Cerro Porteño en la próxima fecha, en Cartagena, y a esperar que Sporting Cristal no siga ampliando su ventaja. La Libertadores entra en su zona de presión máxima y Barranquilla observa con preocupación cómo el equipo de Alfredo Arias pasó, en solo una noche, de ilusionarse con pelear el grupo a quedar enterrado en el último lugar.









