El vestuario del Junior de Barranquilla no oculta su frustración tras la caída 2-0 ante Sporting Cristal. Si bien el técnico Alfredo Arias mantuvo la compostura ante los medios, su mensaje fue contundente y con un destinatario claro, aunque no lo nombrara: la indisciplina de Jermein Peña costó tres puntos vitales en Lima.
Un error que “condenó” la noche
El estratega uruguayo fue enfático al referirse a la expulsión temprana de su defensa central al minuto 21. Para Arias, jugar con 10 hombres en una plaza internacional y bajo el formato de Copa Libertadores es una desventaja que el equipo no puede permitirse.
“No puedes dar la ventaja de quedar con un jugador menos en una competencia como esta, y de visita. No podemos hacer esa tontería”, sentenció el entrenador en la rueda de prensa posterior al duelo.
El análisis de Arias va más allá de la tarjeta roja; se centra en la gestión del esfuerzo. El equipo debió resistir 81 minutos con una brecha numérica insalvable, lo que, según el técnico, terminó desgastando cualquier posibilidad de estructurar una remontada sólida.
Entre el orgullo y la realidad táctica
A pesar de la amargura por el resultado, Arias destacó la entrega de sus dirigidos, quienes, a su juicio, fueron “valientes” ante la adversidad. El técnico reconoció que, aun con la desventaja numérica, el equipo tuvo destellos para igualar el marcador, pero la falta de contundencia y el segundo tanto de Sporting Cristal terminaron por sepultar las aspiraciones del ‘Tiburón’.
El balance del DT: Arias rescató que el equipo nunca se rindió y que, por momentos, el empate estuvo al alcance, pero la jerarquía del rival en los minutos finales marcó la diferencia.
El sacrificio: El equipo pasó la mayor parte del encuentro (81 minutos) con un hombre menos, un desgaste físico que, en el fútbol de élite, suele pagarse caro.

¿El fin del sueño continental?
La derrota deja al Junior en una situación matemática apretada: apenas un punto de nueve posibles en el Grupo F. Sin embargo, el discurso del timonel uruguayo se mantiene lejos de la resignación. Arias apeló a la resiliencia, indicando que mientras las matemáticas otorguen opciones, el grupo mantendrá la ilusión.
El Junior ahora deberá repartir su foco entre la urgencia de clasificar en la liga local y la obligación de buscar una victoria necesaria para revivir en la Libertadores. “De esto se sale levantando la cabeza y yendo para adelante”, concluyó Arias, dejando claro que, aunque el margen de error es nulo, el equipo no baja los brazos.








