Un informe técnico elaborado por un organismo de inteligencia del Estado concluyó que no existen evidencias que respalden las denuncias de fraude electoral realizadas por el presidente Gustavo Petro tras las elecciones presidenciales en las que resultó elegido Abelardo de la Espriella.
El documento, conocido por el mandatario desde el pasado 30 de junio, analizó la información suministrada por un presunto hacker, citado por el propio presidente como una de las fuentes de sus señalamientos. Sin embargo, los expertos determinaron que el material entregado no permite demostrar una manipulación de los resultados electorales.
Según el informe, el supuesto experto en ciberseguridad afirmó haber detectado movimientos irregulares en el software utilizado durante las votaciones y aseguró que sus comunicaciones fueron intervenidas mediante el programa espía Pegasus. No obstante, nunca presentó las pruebas que aseguró estar recopilando, por lo que los analistas concluyeron que sus afirmaciones carecen de soporte técnico verificable.
La revisión también fue respaldada por otras entidades del Estado. De acuerdo con información revelada por El País de España, el Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (MinTIC) realizó una evaluación independiente y tampoco encontró evidencia de alteraciones en el conteo de los votos.
Otro organismo de inteligencia detectó una presunta filtración de credenciales de acceso al sistema electoral antes de los comicios, aunque precisó que no existen indicios de que esa situación haya tenido algún impacto sobre los resultados de la elección.
Pese a estos conceptos técnicos, el presidente Petro mantiene su posición y anunció que presentará nuevas denuncias penales. El mandatario insiste en que hubo cerca de 880.000 votos irregulares y sostiene que parte de las supuestas anomalías se habrían originado en el consulado de Colombia en Los Ángeles, Estados Unidos.
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Las denuncias del jefe de Estado ya habían sido cuestionadas anteriormente. A finales de junio, Petro divulgó una hoja de cálculo que presentó como evidencia de presuntas irregularidades en más de 5.300 mesas de votación. Sin embargo, un análisis posterior reveló que el archivo correspondía a un documento oficial de la Registraduría cuya modificación fue realizada por un usuario externo y no dentro de los sistemas de la autoridad electoral.
La revisión de la metadata estableció que el cambio registrado no afectó el documento original custodiado por la Registraduría, sino una copia digital entregada a delegados de los partidos políticos, por lo que no existen elementos que permitan concluir que la información oficial del proceso electoral fue alterada.
A pesar de los informes técnicos conocidos hasta ahora, el presidente Gustavo Petro ha reiterado que no reconoce los resultados de las elecciones y ha manifestado que no asistirá a la ceremonia de transmisión de mando del próximo 7 de agosto, al considerar que el proceso estuvo marcado por un supuesto fraude, una hipótesis que, hasta el momento, no ha sido respaldada por los organismos técnicos del Estado.









