Un reciente informe de la Fundación Ideas para la Paz (FIP) encendió las alertas sobre la situación de seguridad en Colombia, al identificar 10 departamentos con zonas críticas donde persisten dinámicas de control armado, economías ilegales y débil presencia institucional.
Entre los territorios señalados se encuentra el departamento de Bolívar, el único de la región Caribe incluido en el listado, específicamente en la Serranía de San Lucas y el sur del departamento.
De acuerdo con el análisis, estas áreas hacen parte de corredores estratégicos disputados por grupos armados ilegales, donde se presentan fenómenos como minería ilícita, narcotráfico y otras economías criminales que han contribuido a la pérdida de control estatal en algunos sectores rurales.
El investigador de la FIP, Gerson Arias, explicó que en estas regiones se evidencia la consolidación de “formas de gobernanza criminal”, en las que actores armados han establecido estructuras, rutas de movilidad y mecanismos de control social sobre las comunidades.
El informe también advierte que estas dinámicas generan graves impactos humanitarios, incluyendo confinamientos, desplazamientos y restricciones a la movilidad de la población civil.
Además de Bolívar, el estudio incluye zonas críticas en departamentos como Arauca, Guaviare, Caquetá, Putumayo, Nariño, Antioquia, Chocó, Cauca y Norte de Santander, los cuales concentran 40 municipios bajo distintos niveles de riesgo.

La FIP hace un llamado a fortalecer la presencia institucional y a diseñar estrategias diferenciadas de intervención, teniendo en cuenta las particularidades de cada territorio y la complejidad de los actores armados presentes.
El panorama expuesto refleja un desafío persistente para la seguridad en varias regiones del país, especialmente en zonas rurales y fronterizas donde el Estado enfrenta mayores dificultades de control territorial.









