El sufrimiento volvió a ser protagonista en el Romelio Martínez. Junior de Barranquilla empató 2–2 ante Once Caldas en un duelo cargado de tensión, errores, reacción y un cierre dramático que terminó con héroe inesperado: el arquero Mauro Silveira, decisivo al atajar un penalti en el último suspiro del partido.
El equipo barranquillero logró el paso a las semifinales de la Liga tras una noche que tuvo de todo: goles, remontadas parciales, desconcentraciones defensivas y un desenlace digno de infarto. El rival ahora será Independiente Santa Fe, en una serie que comenzará en Bogotá y se definirá en Barranquilla.


Un partido que se rompió desde temprano
Once Caldas llegó decidido a pelear la clasificación y no tardó en golpear. Aprovechando una pérdida en salida, el conjunto blanco encontró espacios y equilibró la serie en el primer tiempo con un remate de media distancia que sorprendió a Silveira.
Junior, mientras tanto, mostró dudas en la salida, imprecisiones en el pase y poca claridad en ataque durante buena parte del primer tiempo, lo que generó inquietud en las tribunas.
Sin embargo, antes del descanso, el conjunto rojiblanco encontró el empate tras una jugada colectiva que terminó con definición dentro del área de Lucas Monzón, quien empujó el balón para el 1–1.
Ida y vuelta en un segundo tiempo eléctrico
En la etapa complementaria, el partido se abrió aún más. Junior ajustó piezas con variantes desde el banco y logró ponerse en ventaja gracias a una acción en el área que Cristian Barrios capitalizó para el 2–1, encendiendo la ilusión local.
Pero Once Caldas no bajó los brazos. Liderado por la jerarquía de Dayro Moreno, el equipo visitante volvió a meterse en partido con una jugada individual de Felipe Gómez que terminó en el 2–2, tras desvío incluido.
El empate reactivó la tensión: ambos equipos tuvieron opciones claras en el tramo final, incluido Junior, que desperdició una doble oportunidad en los pies de Joel Canchimbo.

El penalti que definió todo
Cuando el partido parecía condenado a extenderse, una acción dentro del área cambió el destino de la serie. El árbitro sancionó penalti por una falta sobre Dayro Moreno. Protestas, demora y máxima presión en el ambiente.
El encargado del cobro fue el propio Dayro, pero esta vez no pudo con el guardameta uruguayo Mauro Silveira. El arquero adivinó la dirección, atajó el disparo y también reaccionó en el rebote para sellar la clasificación.
El estadio explotó. Los jugadores de Junior de Barranquilla rodearon a su portero, convertido en héroe absoluto de la noche.
Junior, entre el alivio y la ilusión
Con el 2–2 final, Junior aseguró su paso a las semifinales, donde enfrentará a Santa Fe en una serie de alto voltaje. El equipo llega con dudas en su funcionamiento, pero también con un arquero que apareció en el momento exacto para evitar una eliminación dolorosa.
La clasificación dejó una conclusión clara: el camino del ‘Tiburón’ sigue siendo sufrido, pero aún vivo en la pelea por el título.









