La indignación y el dolor sacuden a la comunidad de migrantes en el noreste de Estados Unidos. Este lunes se confirmó que el hombre que perdió la vida en un tiroteo en el que participaron agentes del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) era un joven colombiano de 26 años, quien residía legalmente en el estado de Maine y contaba con su respectivo permiso de trabajo.
El incidente, catalogado por organizaciones sociales como un acto de “violencia estatal”, ha encendido las alarmas de los defensores de derechos humanos, quienes exigen una investigación independiente y transparente para esclarecer los hechos.
Un trabajador con papeles: El perfil de la víctima
La Coalición por los Derechos del Inmigrante de Maine (MIRC) y la organización Presente! emitieron un comunicado conjunto expresando su devastación ante el suceso. Según detallaron, el joven era un miembro activo y querido de la comunidad local que había emigrado al país norteamericano con el propósito de construir un futuro a través de su trabajo formal.
“Era un miembro de nuestra comunidad, un vecino, un ser humano cuya vida fue truncada trágicamente. Sus seres queridos merecen respuestas, y el público merece una explicación completa y transparente de lo sucedido”, señalaron los voceros de las organizaciones.
¿Cómo ocurrieron los hechos?
El tiroteo se registró la mañana de este lunes en la ciudad de Biddeford, ubicada en el sur del estado de Maine.
Involucrados: El líder de la Cámara de Representantes estatal, Ryan Fecteau, confirmó de manera oficial el deceso de la persona y la implicación directa de oficiales del ICE en el procedimiento.
Investigación en curso: Debido a la gravedad del asunto, las pesquisas preliminares quedaron en manos de la Policía de Maine y del Departamento de Seguridad Pública local, y se anticipa la inminente intervención del FBI para garantizar la imparcialidad de las indagaciones.
Pánico en la zona: Residentes del sector alertaron con angustia que, horas después de que se desatara la balacera, varios agentes migratorios continuaban desplegados y operando en las inmediaciones de los vecindarios, sembrando el terror entre las familias de inmigrantes.
Exigen las grabaciones de las cámaras corporales
Las organizaciones civiles han sido tajantes al solicitar que no se permita bajo ninguna circunstancia que el ICE se investigue a sí mismo ni que manipule la narrativa de los hechos. Entre las peticiones prioritarias para evitar la impunidad se encuentran:
Preservación inmediata de la evidencia: Exigen que se aseguren todas las grabaciones de las cámaras corporales (bodycams) que portaban los agentes implicados, así como los videos de las cámaras de seguridad públicas y privadas del sector.
Transparencia de comunicaciones: Solicitan el registro de llamadas, frecuencias de radio y órdenes operativas emitidas antes y durante el tiroteo.
Acompañamiento a la familia: Activistas locales ya se encuentran brindando soporte legal y psicológico a la familia del colombiano fallecido, la cual se encuentra “destrozada por la pérdida”.
Una alarmante racha en la frontera y el interior
La muerte de este ciudadano colombiano no es un hecho aislado. Se produce apenas una semana después de que el migrante mexicano Lorenzo Salgado Araujo falleciera bajo custodia o en procedimientos del ICE en el estado de Texas.
En lo que va corrido de este año, al menos seis personas han perdido la vida por disparos de agentes migratorios en territorio estadounidense. La lista incluye a los ciudadanos estadounidenses Alex Pretti y Renée Good, quienes cayeron en medio de un polémico operativo de control migratorio en el estado de Minnesota el pasado mes de enero.









