La tensión entre la UEFA y la FIFA sigue aumentando. La confederación europea notificó formalmente al organismo rector del fútbol mundial que estudia emprender acciones legales por el polémico proyecto FIFA Forward Enterprise (FFE), una iniciativa que buscaba abrir al capital privado parte de la explotación comercial de las competiciones internacionales, incluido el Mundial.
En una comunicación enviada al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, con fecha del 31 de julio y conocida por la agencia EFE, la UEFA advirtió que analiza presentar denuncias ante autoridades regulatorias o acudir a mecanismos de arbitraje internacional por la forma en que fue impulsado el proyecto.
Además, exigió a la FIFA preservar toda la documentación relacionada con la iniciativa, tanto en formato físico como digital, y suspender cualquier destrucción de archivos que pueda afectar una eventual investigación o proceso judicial.
La petición incluye documentos sobre el diseño del plan, los mecanismos de distribución de recursos a las federaciones nacionales, los plazos establecidos para su aprobación y las comunicaciones internas entre directivos y miembros del Consejo de la FIFA.
La UEFA también solicitó conservar la información que repose en poder de varios altos funcionarios del organismo, entre ellos el director de operaciones, Kevin Lamour, quien recientemente cuestionó públicamente el proyecto y aseguró que la administración de la FIFA fue inducida a respaldar una propuesta que, según sus declaraciones, respondía a la iniciativa de una sola persona.
El conflicto surgió luego de que la FIFA planteara la creación de FIFA Forward Enterprise (FFE), una filial encargada de gestionar los activos comerciales y los grandes eventos de la organización. El plan contemplaba vender el 20 % de esa nueva empresa a inversionistas privados, con una valoración estimada en 20.000 millones de dólares y una captación inicial de hasta 4.200 millones de dólares.
Sin embargo, la fuerte oposición de la UEFA, así como de otras confederaciones como la Confederación Asiática de Fútbol y la Confederación de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe de Fútbol, llevó a la FIFA a retirar la propuesta apenas tres días después de haberla oficializado.
La UEFA calificó la iniciativa como incompatible con los principios de buena gobernanza del fútbol y recordó que las 55 federaciones afiliadas al organismo europeo habían manifestado de forma unánime que no participarían en las competiciones organizadas por la FIFA si el proyecto seguía adelante.
Aunque la FIFA desistió de la propuesta, la advertencia de la UEFA abre un nuevo capítulo en la disputa institucional entre ambos organismos, que ahora podría trasladarse a escenarios judiciales o arbitrales internacionales.










