El alcalde electo, Alejandro Char, tiene por costumbre realizar actividad física en el Gran Malecón del Río, sitio en el que entra en contacto con la gente y le sirve como ejercicio de retroalimentación que le permite medir las expectativas y opiniones ciudadanas.
En medio de esas actividades, las personas le preguntaban con insistencia sobre las razones por las cuales no había alumbrado público en la ciudad, pese a que ya se había iniciado el mes de diciembre.
Char se comprometió a revisar el caso y pudo constatar que el origen de la falta de alumbrado navideño estaba relacionado con una millonaria deuda que sostiene la Alcaldía de Barranquilla con una de las empresas que hace parte de la concesión del ramo.
Char, una vez confirmó la situación, se comunicó inmediatamente con uno de los directivos de la compañía, el cual corroboró el millonario compromiso incumplido por la Alcaldía, sin que nadie en esa entidad le entregara una fecha concreta de pago.
Dicho de otra forma, el alcalde y su equipo económico les habían “bailado el indio”, sin importar que la ciudad se quedara sin la iluminación navideña.
Ante esta situación, el mismo Alex Char le aseguró al empresario que él se comprometía a pagar esa acreencia y daba como garantía su palabra, gesto que fue suficiente para que el alumbrado navideño se encendiera.
Sorprende la poca empatía de la actual administración, que parece creer que como ya está el sol a sus espaldas puede desatender sus compromisos sin importarle que la gente, especialmente los niños se queden esperando el brillo de las luces en la época más feliz del año.
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