Unas 70 personas se reunieron el pasado martes a las afueras de la casa del alcalde de Barranquilla, Jaime Pumarejo, para llamar su atención sobre los problemas que desde hace tres años enfrentan los habitantes del barrio Rebolo, tras las obras de canalización del arroyo Hospital.
Desesperados, estos pidieron soluciones, pues aseguran que los residentes de al menos diez calles quedaron con sus casas por debajo del nivel del pavimento, por lo que cada vez que llueve, terminan inundados.
“Este rebosamiento de agua lo que hace es inundar las viviendas. El distrito había quedado en hacer un levantamiento de las viviendas por esa mala afectación y en este momento hay una sentencia de la Corte, pero eso no se ha subsanado. Se hicieron algunos levantamientos de vivienda, pero eso todavía no está subsanado”, indicó Arlels Arrieta, habitante del sector y líder social.
Los residentes de este sector de Barranquilla llegaron con ollas y otros elementos, con el fin de llamar la atención del burgomaestre.
Este ‘cacerolazo’ fue la segunda protesta realizada a las afueras de la casa del alcalde en menos de una semana, siendo que a pesar de las reuniones con funcionarios del Distrito, aún no hay acuerdos.







