Una preocupante radiografía sobre el estado de indefensión y las limitaciones presupuestales en la Fuerza Pública quedó al descubierto en el suroccidente del país. Miembros del Ejército Nacional desplegados en el departamento del Cauca, una de las zonas más críticas de orden público, denunciaron que han tenido que recolectar dinero de sus propios bolsillos para adquirir drones comerciales y así anticipar los ataques con explosivos de los grupos al margen de la ley.
Tras la revelación de los testimonios, el comando de la institución reconoció la veracidad de estas colectas, pero las catalogó como “iniciativas propias” y tecnológicas de las tropas, descartando que obedezcan a una directriz oficial.
Radiografía de la denuncia: Cuotas “por cabeza” para patrullar
El testimonio de un comandante de pelotón en el Cauca evidenció la precariedad técnica con la que se enfrentan las unidades de choque a la guerra de la era digital:
Colectas obligadas por la supervivencia: Ante la falta de equipos de reconocimiento, los soldados recogen cuotas de 100.000 a 200.000 pesos por cabeza para comprar drones convencionales en tiendas de internet que oscilan entre los 2 y 3 millones de pesos.
Fallas en los equipos oficiales: El uniformado denunció que los sistemas de detección entregados por el Gobierno no cumplen con las especificaciones. El manual técnico promete un alcance de dos kilómetros, pero en el terreno real solo cubren 200 o 300 metros como máximo.
Sistemas antidrones “obsoletos”: El militar cuestionó fuertemente las pistolas inhibidoras de señal fabricadas en Colombia por las escuelas de comunicaciones. “No sirven y pesan más que una ametralladora M60. Es un peso y algo obsoleto en lo que han invertido mucha plata” aseguró, señalando que la única táctica efectiva es esconderse a esperar dónde cae la granada.
Guerra a punta de fusil: El denunciante citó un ataque reciente en Corinto (Cauca), donde la base militar sufrió la embestida de un enjambre de 15 drones con explosivos. De estos, lograron derribar cinco, pero no con tecnología del Estado, sino “a punta de bala” y fusilería pesada.
La respuesta del Ejército: “Es iniciativa de las nuevas generaciones”
Ante la gravedad de las denuncias, el Brigadier General Diego Jaramillo Muñoz, comandante de la Brigada 29 del Ejército, admitió la ocurrencia de las “vacas”, pero desmarcó a la comandancia de cualquier responsabilidad por desabastecimiento.
Los argumentos de la comandancia:
Sin orden institucional: El alto oficial aclaró que estas colectas no corresponden a una imposición o requerimiento de los mandos superiores, sino a la preocupación voluntaria de los uniformados.
Dotación suficiente: El general aseguró que el Ejército cuenta con las capacidades y dota a las unidades cuando lo solicitan, pero que los soldados buscan “herramientas adicionales”.
Afinidad tecnológica: Jaramillo justificó la compra independiente señalando que responde al perfil de los uniformados jóvenes. “Las nuevas generaciones en el tema tecnológico quieren tener más acceso a más tecnología”, concluyó.
Paralelo de la situación en terreno
| Aspecto Evaluado | Versión de las Tropas en Combate | Versión Oficial del Comando |
| Compra de drones | Obligatoria para detectar explosivos a 2 km y salvar vidas. | Voluntaria por interés tecnológico de los soldados. |
| Equipos Antidrones | Los de fabricación nacional son un “fracaso” y excesivamente pesados. | Se emplean todas las capacidades disponibles en cada operación. |
| Presupuesto | Los mismos mandos admiten en los programas que el dinero no alcanza. | Las unidades cuentan con los elementos básicos cuando los piden. |









