El Consejo de Estado negó la pretensión de una millonaria demanda instaurada contra de la Nación por los familiares de Luisa Fernanda Solarte Angulo y Sergio Alejandro Muñoz Salame, quienes murieron en el atentado con carro bomba en el Club El Nogal de Bogotá, el 7 de febrero de 2003.
La acción terrorista fue perpetrada por las antiguas FARC. El saldo de la explosión en cuanto a ocupantes del edificio fue de 33 muertos.
Esta decisión de los magistrados revoca el fallo del Tribunal Administrativo de Cundinamarca, que había condenado la nación por estos hechos.
Las familias de Solarte Angulo y Muñoz Salame reclamaban por cada víctima más de mil millones de pesos por los perjuicios y daños materiales y morales causados.
Sin embargo, el Consejo de Estado concluyó que la sola presencia de funcionarios del Estado en establecimientos públicos y privados, -como sucedió en el caso de la entonces ministra de defensa Marta Lucia Ramírez quien se hospedó en tres ocasiones en 2002 en el hotel del Club el Nogal-, en el ejercicio de sus funciones o fuera del ámbito de ellas, no puede considerarse como una fuente creadora de riesgo.
En el fallo se señala que no se allegaron pruebas que acreditaran que el atentado contra el Club El Nogal era previsible. Además, antes de la ocurrencia del acto terrorista no se presentaron amenazas concretas contra el Club El Nogal, sus socios o empleados.
No era posible para la fuerza pública prever que grupos ilegales actuarían en contra de la población civil en un establecimiento privado, pues no había indicios conocidos que permitieran concluir que el club iba a ser víctima de un ataque terrorista en las circunstancias en las que ocurrió”, indica el fallo.
El ataque guerrillero contra el Club El Nogal tampoco podía ser resistido por las autoridades.
“La situación de seguridad y las alteraciones al orden público en Bogotá para la época, según lo probado, obligaban a las autoridades a gestionar su capacidad”, agrega el fallo.








