Una de las peores tragedias aéreas recientes sacude a Colombia. Un avión Hércules C-130 de la Fuerza Aeroespacial Colombiana se estrelló en zona selvática del Putumayo, dejando un saldo devastador: 66 muertos, 57 heridos, cuatro desaparecidos y un único sobreviviente.
La aeronave, que transportaba 128 personas, cayó pocos minutos después de despegar desde Puerto Leguízamo. A bordo iban 11 tripulantes, 115 militares del Ejército y dos policías.
El comandante de las Fuerzas Militares, general Hugo Alejandro López, confirmó que la mayoría de las víctimas pertenecen al Ejército, además de seis miembros de la tripulación y dos uniformados de la Policía.

El impacto no solo fue fatal: el avión se incendió tras la caída, y según el Ministerio de Defensa, la situación se agravó por la detonación de munición que transportaban los militares.
Mientras tanto, los equipos de rescate enfrentan condiciones extremas en la selva. Habitantes de la zona fueron los primeros en auxiliar a los sobrevivientes, trasladándolos en motocicletas ante la falta de infraestructura médica suficiente en el municipio.
Los heridos fueron evacuados hacia ciudades como Florencia, Neiva y Bogotá, en medio de un operativo aéreo de gran escala liderado por la FAC.
Aunque en la zona operan grupos armados ilegales, el Gobierno aseguró que no hay indicios de ataque, y que ya se inició una investigación para esclarecer las causas del accidente.
La tragedia también desató controversia política en medio del panorama electoral, por cuestionamientos sobre el estado y mantenimiento de las aeronaves militares.
Por ahora, Colombia permanece en duelo, mientras continúan las labores de búsqueda de los desaparecidos y la identificación de las víctimas.









