Colombia entró en alerta climática luego de que autoridades nacionales advirtieran un acelerado aumento en la probabilidad de un fenómeno de El Niño de intensidad fuerte a muy fuerte durante los próximos meses, escenario que podría provocar sequías severas, incendios forestales y afectaciones en el suministro de agua y energía.
El Gobierno Nacional, a través del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales, el Ministerio de Ambiente y la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, informó que la probabilidad de consolidación del fenómeno alcanza actualmente el 82 % entre mayo, junio y julio, mientras que para finales de 2026 la posibilidad aumentaría al 96 %, según proyecciones de la NOAA de Estados Unidos.
Las autoridades alertaron que durante los primeros días de mayo ya se han registrado temperaturas inusualmente altas en varias regiones del país, acompañadas de una reducción significativa de lluvias, situación que estaría anticipando el fortalecimiento del fenómeno climático.
La región Caribe aparece entre las más afectadas. Ciudades como Valledupar alcanzaron temperaturas de 38.4 °C, superando en más de cuatro grados sus promedios históricos. Santa Marta también reportó fuertes incrementos térmicos, mientras que San Andrés rompió récords históricos de calor.
En otras zonas del país, como la región Andina, municipios como Barrancabermeja, Medellín y Bogotá registraron varios días consecutivos con temperaturas superiores a lo habitual. En la Orinoquía y la región Pacífica también se reportaron anomalías climáticas importantes.
El aumento de las temperaturas ya comenzó a reflejarse en el riesgo de incendios forestales. Según datos oficiales, las alertas activas pasaron de siete a 90 en apenas dos semanas de mayo. Más de la mitad de esos municipios se encuentran en la región Caribe, especialmente en departamentos como La Guajira y Magdalena.
Las entidades advirtieron que las condiciones secas, la disminución de humedad y el incremento de la radiación solar están deteriorando las condiciones ambientales en distintas zonas del país.
La ministra encargada de Ambiente, Irene Vélez Torres, aseguró que el país enfrenta un escenario climático complejo que exige acciones inmediatas de prevención y coordinación institucional.

Por su parte, la directora del Ideam, Ghisliane Echeverry Prieto, explicó que desde marzo se viene registrando una disminución sostenida de las lluvias frente a los promedios históricos, situación que podría intensificarse durante el segundo semestre del año.
El director de la UNGRD, Carlos Carrillo, hizo un llamado urgente a las autoridades locales y a la ciudadanía para activar planes de contingencia y adoptar medidas de ahorro de agua y energía.
Las proyecciones indican que entre junio y septiembre podrían presentarse condiciones más secas de lo normal en las regiones Andina y Caribe, aumentando el riesgo de desabastecimiento hídrico y presión sobre el sistema energético nacional.









