El panorama político de Colombia ha dado un giro definitivo, y con la llegada de Abelardo De La Espriella a la Casa de Nariño para el periodo 2026-2030, los reflectores se posan ahora sobre la mujer que lo ha acompañado durante casi dos décadas. Ana Lucía Pineda, una monteriana de 38 años, administradora de empresas y madre de cuatro hijos, se prepara para asumir el rol de Primera Dama a partir del próximo 7 de agosto, con una promesa clara: no ser una figura de escritorio, sino una fuerza visible en las regiones.
Lejos de la rigidez protocolaria, Pineda ha dejado claro que su gestión estará marcada por una agenda propia, enfocada en el empoderamiento femenino, la primera infancia y el apoyo al tejido empresarial local. Durante la campaña, su liderazgo empezó a moldearse a través de la gira “Voces de Tigresas”, una iniciativa que lideró junto a Tatiana Céspedes —esposa del vicepresidente electo, José Manuel Restrepo— para conectar con las madres cuidadoras, líderes comunitarias y emprendedoras de todo el país.

Una gestión desde el territorio, no desde el escritorio
Pineda marca una distancia evidente con los moldes tradicionales de la política colombiana. Al ser consultada sobre si buscará replicar el legado de alguna de sus predecesoras en el país, su respuesta es contundente: tendrá un sello propio. No obstante, en el ámbito internacional, sigue de cerca el trabajo social de Ángela Lavinia Valbonesi, primera dama de Ecuador, especialmente en lo que respecta a la atención de mujeres en condiciones de extrema vulnerabilidad.
“Más que el título, me gusta el propósito y la oportunidad que se me presenta como mujer colombiana. Estaremos para velar por el restablecimiento de derechos de los niños, las oportunidades para las mujeres y las ayudas que necesitan los adultos mayores.”
Su visión del rol de Primera Dama se resume en tres pilares fundamentales:
Cercanía regional: Recorrer los territorios de la mano del presidente electo para escuchar las problemáticas de viva voz.
Cuidar a las que cuidan: Crear programas de apoyo integral para las madres cuidadoras del país, buscando un equilibrio entre el bienestar interno y externo.
Diplomacia de la moda y el emprendimiento: Utilizar su vitrina pública para visibilizar el talento nacional, una labor que ya venía haciendo durante su estancia en Estados Unidos al promover marcas de diseñadoras colombianas como Goretty Medina, Perla Dávila y Leonor Rincón.

El perfil de la nueva Primera Dama
Detrás de la figura pública que enfrentó una de las campañas electorales más polarizadas y tensas de la historia reciente del país, se encuentra una profesional que ha coadministrado las empresas de su esposo durante los últimos 17 años.
| Atributo | Detalle |
| Origen y Edad | Monteriana, 38 años. |
| Formación | Profesional en Administración de Empresas. |
| Eje Espiritual | Fiel seguidora de Dios; devota del Sagrado Corazón de Jesús y la Virgen de Fátima. |
| Prioridad Familiar | Madre de cuatro hijos pequeños, con quienes aún evalúa la mudanza definitiva a la Casa de Nariño. |
Fe y resiliencia ante los ataques
La campaña presidencial no estuvo exenta de feroces críticas y descalificaciones personales hacia Abelardo De La Espriella. Ante los ataques, Pineda confiesa que el blindaje de su hogar ha sido la fe y la solidez de un matrimonio de 19 años.
Para ella, el miedo constante por la seguridad de su esposo se combatió diariamente desde la oración. Cada mañana, el hoy presidente electo salía a las plazas públicas encomendado al Sagrado Corazón de Jesús, blindado por los rosarios y medallas que su esposa le entregaba.
A partir del 7 de agosto, las empresas familiares pasarán a un segundo plano para abrir paso a un compromiso institucional. Ana Lucía Pineda asume el reto con la certeza de que el verdadero poder de su cargo no radica en el título, sino en la capacidad de transformar vidas desde la acción social.









