El covid-19 se mantiene vigente, pese a que las medidas sanitarias en varios países del mundo se hayan flexibilizado e incluso desaparecido. Ya no resulta tan común observar a ciudadanos portando tapabocas o siguiendo estrictos protocolos como lavarse las manos de manera frecuente.
Las vacunas contra el virus se han extendido en casi todas las regiones, logrando que más de 12 mil millones de dosis se hayan aplicado, de acuerdo con datos de la Universidad Johns Hopkins con corte al 8 de noviembre de 2022. Sin embargo, el covid-19 continúa mutando para, de alguna forma, combatir la protección inmunológica.
Nuevas variantes son monitoreadas, como la denominada BQ.1 que ya se ha detectado en 65 países, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Al ser un tema en estudio, las entidades sanitarias están analizando qué tan potente puede llegar a ser o en qué porcentaje podría evadir las vacunas.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), esta desciende de la BA.5, que a la vez es una variante de la recordada ómicron. Ha prendido las alarmas en Estados Unidos, ya que se estima que el 12 % de las infecciones se deben a esta, cuando antes el porcentaje era mucho menor, con corte a octubre de 2022.
Se piensa que la BQ.1 podría ser una mezcla de varias. Para contener esto, Estados Unidos está analizando si los refuerzos de las vacunas de las farmacéuticas de Pfizer y Moderna podrían mejorar la protección de la población.
BQ.1 proviene de ómicron.
“La noticia algo alentadora es que es un sublinaje BA.5, por lo que es casi seguro que habrá una protección cruzada que puedas impulsar”, expresó Anthony S. Fauci, asesor médico del país norteamericano, para medios locales.
Según los primeros análisis, adquirir estas variantes no resultaría diferente en cuanto a los síntomas. Es decir, sería muy similar a los demás contagios por covid-19, provocando tos, fiebre, dificultad para respirar, fatiga, dolor de cabeza, pérdida del gusto y el olfato, dolor de garganta, náuseas, congestión nasal, entre otros, como se lee en la página de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de EE. UU.
“Hasta ahora, no parecen producir una enfermedad más grave, aunque es temprano. No hay nada distintivo en sus síntomas que te diga que tienes una variante sobre otra”, afirmó William Schaffner, especialista en enfermedades infecciosas, para el medio ‘ABC’.
¿El ‘perro del infierno’?
Algunos expertos en salud han denominado a la variante BQ.1 como el ‘perro del infierno’ (en inglés ‘Cerberus’), siguiendo la mitología griega. Este hace referencia al canino de tres cabezas que pertenecía al dios Hades. De hecho, otros medios internacionales han retomado la designación.
“Estos son nombres informales, pero han sido recogidos en bastantes noticias. Úselos si son útiles”, comentó en su cuenta de Twitter Ryan Gregory, catedrático en biología evolutiva.
Bajo ese nombre, se podría pensar que infectarse con esta variante podría ser gravísimo. No obstante, de eso no hay ningún tipo de sustento hasta ahora. “NO lleva ese nombre porque sea infernalmente peligrosa”, puntualizó el doctor Miguel Marcos, profesor de la Universidad de Salamanca.
Vale enfatizar en que solo es un nombre difundido en redes y replicado por algunos expertos, pero la OMS -encargada de asignar la nomenclatura- no la ha bautizado así.
“En este momento no hay datos epidemiológicos que sugieran un aumento en la gravedad de la enfermedad. Queda por establecer el impacto de los cambios inmunológicos observados en el escape de la vacuna”, aclaró la autoridad sanitaria en un comunicado.







