Un juez de la república le dio la orden a las autoridades judiciales para capturar a las dos mujeres en mención. Se trata de Noreidys Judith Acevedo Cuadros y Nora Ligia Díaz Rivera.
Acevedo Cuadros y Díaz Rivera, según el expediente, serían las cabecillas de la poderosa organización de contrabando conocida como Frontera, dedicada a importar contenedores cargados con miles de cajetillas de cigarrillos ilegales para inundar el mercado colombiano, afectando las finanzas de la nación con la evasión de impuestos.
La Policía y la Fiscalía pusieron en marcha una investigación hace dos años que terminó revelando toda una caja de Pandora criminal.
Nora Ligia Díaz sería una de las cabecillas de Frontera. Como su socia aparece Noreidys Acevedo, mamá de la señorita Barranquilla, Sharon Gamarra. Díaz y Acevedo están prófugas de la justicia, según la Policía.
Una de las mayores sorpresas que se llevaron los investigadores fue descubrir que detrás de los miles de cigarrillos ilegales que circulan en Colombia estaban poderosas familias de La Guajira, como es el caso de la de Noreidys Acevedo Cuadros, mamá de Sharon Gamarra, la actual señorita Barranquilla.
Mientras Sharon desfilaba por las pasarelas de la belleza colombiana, su mamá, Noreidys, era la encargada, al parecer, de mover ríos de dinero para aceitar la maquinaria necesaria a fin de introducir mercancía de contrabando a Colombia.
Por su parte, Nora Ligia Díaz, identificada por las autoridades como la Madrina, considerada como una reconocida empresaria de La Guajira, con importantes amigos políticos y personajes con un oscuro pasado, era la otra ficha clave en Frontera. Entre las dos, dice la investigación, tenían un sistema diseñado para la comercialización ilegal de cigarrillos.
Durante los dos años de investigación, la Policía Fiscal Aduanera y la Dirección de Delitos Fiscales de la Fiscalía descifraron la forma de delinquir de Frontera para introducir las cajetillas de cigarrillos evadiendo los controles de las autoridades nacionales. Para ello, la red, al parecer, tenía cooptado el control en puertos no solamente nacionales, sino extranjeros.
La ruta del contrabando tenía su punto de partida en países como China, en donde se hacía la primera transacción: la compra del contenedor con cerca de 50.000 cajetillas de cigarrillos de diferentes marcas que no cumplían los estándares sanitarios de Colombia.
El seguimiento a los productos de contrabando arrojó que eran distribuidos en Maicao, Barranquilla, Santa Marta, Valledupar, Bucaramanga y otras regiones del país.
Esto le produjo miles de millones de pesos a la organización, una cifra que las autoridades aún están tratando de calcular debido a la dificultad para determinar la cantidad de envíos realizados y el tiempo durante el cual mantuvieron en funcionamiento la operación ilegal.
La preocupación en el comercio legal por esta clase delitos radica en que, solo en 2023, las ventas de cigarrillos de contrabando alcanzaron en el país 35 por ciento del total. Eso quiere decir que miles de millones de pesos dejaron de entrar a las arcas públicas.









