En una declaración como primer pronunciamiento tras su llegada a Colombia, el excomandante paramilitar Salvatore Mancuso se puso a disposición del presidente Gustavo Petro para cumplir con sus funciones de gestor de paz. “Vengo a Colombia porque quiero honrar mi palabra con el señor Presidente Gustavo Petro, quien me encomendó la tarea de ser gestor de paz y contribuir con tareas precisas para materializar ese concepto en el cual creo fervientemente, la paz total”, afirmó. Además, abogó por adelantar procesos de diálogo entre el gobierno nacional y grupos armados como el Clan del Golfo y las ACSN, grupo ilegal que tomó las rentas criminales del Bloque Norte tras su desmovilización en la Sierra Nevada. De hecho, se puso a disposición para llevar a buen puerto esas tareas. También, señaló estar dispuesto para trabajar en dar “cierre” al proceso de paz de Ralito entre las Autodefensas y el gobierno. “Tanto los excomandantes de las AUC como yo personalmente, estamos listos para instalar formalmente, tal y como usted lo anunció en su momento, la mesa técnica para el cierre definitivo de las negociaciones de Ralito. Este es un deber moral suyo y nuestro, con la sociedad colombiana y con las comunidades de los territorios en los que libramos esta guerra “dijo el exparamilitar. Por otra parte, explicó las razones por las cuales, asegura, renunció a la solicitud de protección que tenía ante Estados Unidos, entre ellas la confianza que indica tiene en la articulación entre la JEP y Justicia y Paz. Eso sí, dijo que estos tribunales deben operar como tribunales de cierre del “conflicto armado”. “Me pongo a disposición de estas justicias con la plena confianza en que son garantistas de los derechos fundamentales, de mi derecho fundamental a la vida y del Estado social de Derecho. Soy consciente que mi retorno es un desafío para los mecanismos transicionales de juzgamiento y cooperación interjurisdiccional” dijo Mancuso Gómez. El exparamilitar asimismo aseguró que no llega al país con ánimo “revanchista” sino todo lo contrario, con la intención, asegura él, de cumplirle a las víctimas. Asimismo, se refirió a la necesidad de cumplir los compromisos con las víctimas, que “fueron interrumpidos durante 18 años“. Mancuso se puso a disposición para participar en la mesa técnica que dé el cierre definitivo a las negociaciones de Ralito entre el Estado y los paramilitares.
Tras su llegada, Mancuso fue trasladado a la cárcel La Picota, en Bogotá, donde enfrentará los procesos judiciales pendientes en Colombia.










